Sociedad del conocimiento un reto histórico

Raúl J. Chang [email protected]

El mundo cambiante deja en claro que somos una generación que se desarrolla en una época donde la información se constituye en el principal activo de toda organización competitiva. Los avances tecnológicos influyen directamente en el mundo de los negocios, económicos y políticos, que hacen evidente la necesidad de contar con una generación que tenga amplios conocimientos en uso y aplicación de la información; vital para la toma de decisiones. Sin embargo, conscientes de que un buen administrador del tema es aquél que posee, domina y manipula la mayor cantidad de información a fin de tomar acertadas decisiones. Algunos insisten en levantar barreras, a veces infranqueables. Me pregunto ¿cuál es el verdadero motivo? Sin embargo la respuesta es clara: todo se genera por la falta de una cultura tecnológica e innovativa en nuestro país, que nos lleve sin lugar a dudas a la creación de la sociedad basada en el conocimiento en donde los proyectos de Tecnología de la Información y las Comunicaciones (TIC) se consideren una inversión que brinde las herramientas necesarias para dar respuesta a los retos de un entorno exigente.

Las nuevas generaciones de profesionales deberán ampliar su capacidad de juicio en función de la sociedad del conocimiento, a fin de que puedan tener mayor incidencia en la toma de decisiones de cada organización. Y terminar el tabú existente de delegar la autoridad por incompetencia enmarcada dentro de una analfabetismo tecnológico que hoy en día se manifiesta como un lastre y marca la diferencia entre el buen administrador y el mediocre.

La administración de las TIC para producir la información necesaria para la toma de decisiones, es el resultado de la necesidad de disponer técnicas administrativas que normalicen los procedimientos y recursos tecnológicos que logren un balance necesario para el éxito de cualquier gestión.

Si analizamos el resultado de los estilos administrativos podemos detectar fisuras que ponen en manifiesto la ausencia de una adecuada interacción entre el individuo técnico y el individuo administrativo. La falta de una correlación es totalmente justificada bajo el principio universal que dice: lo abstracto es antagónico a lo concreto. Pregunto: ¿dónde media la razón? ¿Cuál utiliza el arte? Hagamos un alto y filosofemos un poco. Tenemos dos formas diferentes de estructura mental: una acostumbrada proceder en un mundo bidimensional donde las consideraciones tienen su base en principios concretos y la plataforma lógica debe ser aplicada respetando el resultado de los silogismos. La idea anterior en casos muy particulares podría tener consecuencias catastróficas, este efecto debemos de considerarlo como factor humano. Contrariamente a la segunda forma de estructura mental basada en ideas abstractas donde incluso tiene mucho de arte para unos y ciencia para otros, la mente administrativa debe considerar el riesgo, manejar adecuadamente grados de incertidumbre, que por supuesto pueden ser controlados a través de metodologías científicas. Sin embargo cuando los hechos ya han pasado se puede conocer y evaluar el impacto. Creo que es ésta la realidad de los que triunfan, saber cuándo arriesgar y obtener resultados satisfactorios.

El tema es muy amplio y podríamos disertar bastante, pero no dispongo de mucho espacio para ampliar una adecuada discusión. Después de haber escrito lo anterior quedaría totalmente satisfecho si usted ha quedado claro la posición que debe tomar con responsabilidad histórica con respecto a la tecnología e innovación. Y sea de los que pertenezca a la nueva cultura de la sociedad del conocimiento.

El autor pertenece al Consejo Nicaraguense de Ciencia y Tecnología (Conicyt).

Editorial
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