Los velos se encogieron, las espaldas se escotaron, las mangas desaparecieron, los largos y las telas también cambiaron. Con el paso de los años, los vestidos de novia se han transformado.
A lo largo de los años, los vestidos de novia han evolucionado grandemente. Los diseños de hoy difieren de los de épocas pasadas, lo que no cambia es el glamour, romanticismo y elegancia que llevan consigo.
Silvia Lacayo Navarro, propietaria de “La Casa de la Novia” y con mucha experiencia en el ramo, nos cuenta sobre los vestidos que las novias de cada época lucieron.
Años 30 y 40: predominaba la sencillez. Los vestidos de novia eran elaborados de encaje, piel de espejo y raso francés; largos, pero sin levantes, mangas largas y velos cortos; las coronas estaban adornadas con flores de azahares o perlas blancas y nacaradas; el bouquet o ramo también era confeccionado con flores de azahares, adornados con listones colgantes o cintas.
1945 – 1955: Aparecen los vestidos de cuello abierto, las coronas con pocas perlas, debido a que se difunde la creencia de que la perla trae lágrimas; tímidamente, empiezan a parecer los escotes en forma cuadrada o de corazón y se usa el velo de dos capas y largo hasta la cintura.
Los guantes formaban parte del ajuar, se utilizaban telas livianas, como organza y chifón.
1965-1970: En esta época los vestidos vienen alineados o tallados, generalmente rectos, con colas superpuestas que partían de la cintura o desde los hombros.
Las colas comienzan a tener gran significado y se crean colas ensambladas. Estos vestidos venían cargados de muchas perlas con guipur, poco escote; el velo largo o corto de dos capas, aplicada al gusto. En 1965, el largo de la cola debía medir, al menos, 1.25 m, aplicado con encaje alrededor.
1975 – 1985: Aparecen los vestidos conocidos como desmontables, los cuales permitían que la novia se quedara con un vestido corto al momento de la recepción.
Las aplicaciones eran más acentuadas, los bordes de las mangas y la boca venían cargados de pedrería, perlas o lentejuelas; ceñidos a la cintura con talle de princesa; mangas largas elevadas desde el pegue y cerradas al final. Hay cambios en los velos, los que se diseñan de tres capas adornados con encaje en los bordes.
El blanco sigue siendo el color tradicional aunque muchas novias innovadoras comienzan a usar el color marfil, perla o beige. En esta época se continúan usando telas como la organza de seda y el tul en tonos marfil o blanco.
1990-1995 Disminuye la cantidad de vuelos en el vestido, continúa el uso de muchas perlas y lentejuelas; los ramos se diseñan sin cintas y se dejan de usar las flores de azahares. En esta época se usan vestidos muy ricos en aplicaciones, perlas colgantes en los cuellos y mangas, se incorporan los escotes en forma de “V” sin acentuarlos demasiado.
El largo de las colas queda a opción de la novia. El velo se usa hasta la cintura y desaparecen las capas largas y pesadas de los años 70. Se abre paso a los strapless corte princesa, acompañada de un chal o bufanda.
2000- 2003 Año del escote y los strapless. La novia deja atrás los vestidos cargados con aplicaciones. El uso de la pedrería fina se hace indispensable en las diademas que forman un conjunto con el diseño del vestido.
Aparecen los escotes tipo barco y talle ceñido a la cintura, muchos de los strapless vienen con hilos delgados conocidos como espagueti; las espaldas descubiertas hasta la cintura. Esta época se caracteriza por usar vestidos alineados al cuerpo y sin mangas.
Los vestidos compuestos de corsé con ecote pronunciado en la parte de atrás y falda amplia han sido uno de los modelos que más demanda tienen los diseñadores.