El estilo de las tarjetas de invitación reflejan el tipo de celebración que se tendrá. Descubra los detalles que llenan de originalidad y elegancia el mensaje.
Lo tradicional no se aleja de lo moderno. Los diseños decorativos como cintas color oro, plata y marrón; bordes de material natural, encajes de satén, mallas transparentes en colores pasteles que hacen juego con el color de la tarjeta, o aplicaciones que resaltan el repujado y el color de la letra, son algunos de los detalles que dan un toque de elegancia y distinción a las encargadas de llevar la buena nueva.
Las hay en una diversidad de estilos, colores, formas y tamaños, pero cada pareja puede imprimirle su sello personal, según Silvio Gurdián, gerente general de impresiones Gurdián.
Un lugar donde se les puede dar el toque personal son los bordes de cada tarjeta. Pueden ser líneas dobles, columnas griegas, ramificaciones, flores de lirios, enramadas de uva, entre otras, indica.
Si los novios desean dejar un recordatorio pueden envolverlo en una cajita adornada y diseñada del mismo material que la tarjeta de invitación. Con ello crea un motivo más para recordar su fiesta.
Recomienda preparar la elaboración de las invitaciones entre uno y tres meses antes de la boda, e iniciar la distribución con quince días de anticipación al evento, debido a que los invitados suelen olvidar o traspapelar la tarjeta, olvidándose del compromiso. Así mismo, le da a la persona invitada espacio para organizar su tiempo y asistir a la ceremonia.
El color blanco es una tradición en las invitaciones, pero hoy en día hay una gama de otros colores que se utilizan, entre los más solicitados están el beige, crema, marfil y grises.
Según Gurdián, en las bodas que superan los 50 invitados es recomendable que las invitaciones sean de papel especial.
Indica que a mayor cantidad de invitaciones, menor es el costo por tarjeta. “Los costos varían de acuerdo al diseño y el tipo de papel, pero estos pueden ser módicos si las cantidades superan más de 50 tarjetas”, asegura.