- Actos terroristas en la capital
financiera de la India coinciden con aniversario de violencia entre hindúes y musulmanes con fondo religioso - “Volaron por los aires piernas
y manos. Había sangre en todas
partes’’, relata un sobreviviente
Agencias
NUEVA DELHI.- Más de 40 personas murieron y unas 150 resultaron heridas el lunes en Mumbai, o Bombay, capital financiera de la India, a causa de la explosión de dos bombas en diferentes lugares de la ciudad, según fuentes policiales.
Distintos reportes de prensa cifraban la lista de muertos entre 42 y 46, y la de heridos entre 137 y 150.
Muchos de los heridos se encuentran en estado crítico, por lo que el número de muertos puede aumentar, informan cadenas de televisión locales acerca de los atentados, cometidos al parecer con bombas colocadas en sendos taxis.
La Policía cree que entre las víctimas puede haber extranjeros, ya que las explosiones se produjeron en lugares muy frecuentados por los turistas, en contra de similares acciones terroristas ocurridas anteriormente en la India.
Por el momento, ningún grupo terrorista se ha responsabilizado de la autoría de estos atentados, que en principio parecen dirigidos contra la población civil de Bombay, importante ciudad comercial del oeste de la India.
No obstante, fuentes policiales dijeron a los periodistas que pueden ser obra de una organización islámica radical, cuyo nombre no precisaron.
Por su parte, el viceprimer ministro de India, Lal Krishna Advani, recordó ataques similares perpetrados en el pasado por el ilegal Movimiento de Estudiantes Islámicos de India (SIMI, en sus siglas en inglés), en coordinación con el grupo independentista cachemir Lashkar-e-Taiba, creado y después prohibido en Pakistán.
Advani señaló que desde noviembre pasado Bombay ha sufrido diferentes ataques y, “en la mayoría de los casos, la organización implicada fue el SIMI” y añadió que las investigaciones determinarán si las explosiones de ayer fueron obra también de esta organización.
La India acusa a Pakistán de apoyar a los grupos rebeldes de la disputada región de Cachemira, a lo que Islamabad responde que no ofrece ayuda a estas organizaciones, pero sí respalda el derecho de Cachemira a la autodeterminación, aunque Nueva Delhi la considera parte del territorio indio.
Desde su independencia del Reino Unido en 1947, la India y Pakistán se han enfrentado en tres guerras, dos de ellas por Cachemira, y el año pasado, cuando las dos potencias ya disponían de armamento nuclear, estuvieron a punto de una cuarta, también por este conflicto.
Un portavoz del Ministerio paquistaní de Asuntos Exteriores afirmó que Pakistán deplora los atentados de hoy para agregar: “Condenamos todos los actos terroristas”, dijo el vocero.
TESTIMONIOS
“Había piernas y manos encima de mi taxi, y también dentro. Estoy vivo de milagro’’, dijo el taxista Lal Sahib Singh, cuyas ropas estaban empapadas de sangre. El taxista circulaba por el congestionado bazar Jhaveri, conocido como “Mercado del Oro”, cuando estalló el coche-bomba.
“Volaron por los aires piernas y manos. Había sangre en todas partes”, dijo Anil Punjabi, cuya joyería está al lado del “Mercado del Oro”. “Vi cuerpos destrozados y ensangrentados, que fueron lanzados hasta cinco metros de distancia de donde estaban, por la onda explosiva’’.
La mayoría de los muertos estaban en ese mercado, que está cerca de un templo hindú. El segundo coche-bomba estalló en el histórico y turístico monumento India Gate, o Puerta de la India, situado en el corazón de la ciudad, una enorme construcción erigida para conmemorar la primera visita a la India del rey Jorge V, en 1911.
¿ODIOS RELIGIOSOS?
Los atentados del lunes tuvieron lugar un día después del décimo aniversario de una serie de acciones con bombas en Bombay, en las que murieron 250 personas y otro millar resultaron heridas. Además, se produjeron en la misma jornada en que se hizo público un informe arqueológico sobre un templo hindú descubierto bajo las ruinas de una mezquita del siglo XVI, destruida luego por fundamentalistas hindúes en el norte de la India en 1992 y que originó enfrentamientos en los que murieron varios miles de personas.