El ex zapador Marcos Antonio García Bucardo, no vidente, se prepara para participar en un curso de guitarra clásica, promovido por un programa de reinserción social a víctimas sobrevivientes de minas.

Le dieron 13 mil córdobas pero quedó ciego y sin pierna

Ex zapador lamenta que 13 años después del accidente el Ejército le suspendiera la pensión mensual de menos de 50 dólares Luis Felipe [email protected] Iniciaba el período de transición cuando una mina explotó en el puente El Esquiril, en el municipio de Muy Muy, departamento de Matagalpa, que cegó para siempre la vista al teniente […]

  • Ex zapador lamenta que 13 años después del accidente el Ejército le suspendiera la pensión mensual de menos de
    50 dólares

Luis Felipe [email protected]

Iniciaba el período de transición cuando una mina explotó en el puente El Esquiril, en el municipio de Muy Muy, departamento de Matagalpa, que cegó para siempre la vista al teniente Marcos Antonio Guzmán Bucardo, un zapador del entonces Ejército Popular Sandinista (EPS).

La explosión del artefacto, en octubre de 1990, mientras realizaba operaciones de remoción de minas, le provocó además a Guzmán Bucardo la pérdida de su pierna derecha, tras ocho años de servicio militar.

Inconsciente, Guzmán Bucardo, un amante de música clásica, fue trasladado a un centro hospitalario donde le practicaron varias operaciones, y seis meses lo enviaron a rehabilitarse a un barrio residencial en Managua.

Pensó que recibiría atención médica, pensión vitalicia y una indemnización por los daños ocasionados en su cuerpo y por sus años de servicio en el Ejército, pero apenas recibió una ayuda mensual de 630 córdobas —menos de 50 dólares— que el Estado Mayor del Ejército de Nicaragua se la acaba de suspender.

“ME MANDARON A LA CALLE”

Al ex zapador Guzmán Bucardo, trece años después de su accidente, el Estado Mayor le entregó una “indemnización” de 13,156 córdobas como pensión vitalicia, que suspende el beneficio que venía recibiendo desde 1990. Los 13,156 córdobas representan un poco más de 20 meses de la ayuda que recibía.

Asegura que aceptó el cheque por dos razones: por no quedarse sin nada y porque fue víctima de un chantaje a través de una presión sicológica que utilizan los militares.

“Me están mandando a la calle con un cheque de 13,156 córdobas”, dice, mientras muestra una copia del documento que le entregó el Estado Mayor.

“El Ejército no me ha atendido como se debe atender a un ex miembro del Ejército. Yo no andaba de delincuente ni andaba en misiones ajenas, le estaba sirviendo a mi país”, razona.

Guzmán Bucardo considera que el Ejército debe responder por su pierna derecha perdida y por su vista, porque el accidente que sufrió, fue cumpliendo una misión militar y laboral a la vez.

Sin embargo, lamenta que ahora se haya quedado sin una pensión del INSS, por no ser víctima de guerra, y sin la ayuda del Ejército “que me está mandando a la calle con 13,156 córdobas”.

UNA EXTRAÑA ADVERTENCIA

El ex militar Marcos Antonio García Bucardo hizo una extraña advertencia al terminar la entrevista: “Cualquier cosa que me pase, luego de esta denuncia pública, va a ser responsabilidad del Ejército (de Nicaragua), porque sé que esto (denuncia) no le conviene al Ejército”, reflexiona.

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