Actualmente el ex zapador, Francisco Mayorga, está becado por el Programa de Asistencia a Desminado de Centroamérica de la Organización de Estados Americanos, PADCA-OEA, que además de entregarle una prótesis, lo becó en un curso de ebanistería en el sector de Muy Muy.

Zapador mutilado no recibe pensión

“Hasta aquí llegaste”, le dijo su jefe cuando sufrió accidente, y se siente abandonado por el Ejército Luis Felipe [email protected] Su pierna derecha no le responde. No la tiene. La perdió mientras buscaba cómo explotar minas antipersonales en la subestación eléctrica Planta Centroamérica, en abril de 1996, al pisar una mina que estaba fuera de […]

  • “Hasta aquí llegaste”, le dijo su jefe cuando sufrió accidente, y se siente abandonado por el Ejército

Luis Felipe [email protected]

Su pierna derecha no le responde. No la tiene. La perdió mientras buscaba cómo explotar minas antipersonales en la subestación eléctrica Planta Centroamérica, en abril de 1996, al pisar una mina que estaba fuera de hilera.

Siete años después y con una prótesis como pierna derecha, el zapador retirado Francisco Javier Mayorga, de Sutiaba, León, decide hacer pública una denuncia: que ha sido abandonado por el Ejército de Nicaragua, después de su accidente, al negarle no sólo el cambio de su prótesis, sino que atención médica en el Hospital Militar y el pago de una pensión.

Motivado por el envío de un destacamento de zapadores a Irak, Mayorga, quien es uno de los 40 militares que han sufrido accidentes en labores de desminado, dice sentirse utilizado por el Ejército, y advierte que el cuerpo de ingenieros que anda en una misión en Oriente Medio, puede tener la misma desventura, en caso de un accidente.

Ingresó al Ejército en 1994, primero como detectorista de minas antipersonales, y luego de un breve retiro se enlistó como explosivista del cuerpo de zapadores en 1995, hasta el día en que una mina mal colocada, explotó, y le arrancó su pierna derecha, arriba de la rodilla.

UTILIZADO POR EL EJERCITO

Una prótesis le permite caminar, aunque con dificultad. Sin embargo, lo que más le molesta a Mayorga es que sólo le hayan dado un mes de asistencia hospitalaria y su baja, con un mes de salario, y el aparato para intentar caminar.

“Le hice la pregunta a mi jefe, cuando me llevó a mi casa, que cómo quedaba la cuestión de mi salario y qué ayuda me iba a pasar el Ejército. Y me respondió: Mayorga, hasta donde yo sé, hasta aquí llegaste con nosotros”, recuerda.

“No esperé eso. Siempre pensé que, como miembro del Ejército, tendría ayuda del Ejército. Un salario, una pensión, pero no recibí nada”, lamenta.

Mayorga, un hombre de aspecto humilde y padre de tres niños, cuenta que recibió de la Empresa Nicaragüense de Electricidad (Enel) una compensación de 25 mil córdobas, por el accidente que sufrió desminando la Planta Centroamérica: “Pero del Ejército no recibí prácticamente nada. El Ejército nos utilizó”, agrega.

El ex zapador del Ejército asegura que la última vez que llegó a solicitar ayuda a la institución militar, se abocó con el teniente coronel César Ugarte, quien le negó la prótesis que necesitaba cambiar, para seguir dando pasos también con su pierna derecha.

NO HAY GARANTIAS

“Si en su país a uno no le dan garantía de atención médica ni una pensión salarial, menos que lo hagan si se accidentan en otro lado (país). ¿Qué puede pasar con estos muchachos que andan allá (en Irak), ante cualquier accidente? Regresan esperanzados que tienen seguro y les van a salir como a nosotros”, advierte el ex zapador Francisco Mayorga.

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