Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.

Periodistas castristas acusan a disidente de ser soplón

Aparece libro con venia oficial que afirma que el mayor activista pro derechos humanos es un agente de la seguridad del Estado Agencias LA HABANA.- Periodistas oficialistas denunciaron en un libro al principal activista de derechos humanos de Cuba como un agente de la policía secreta del gobierno comunista de la isla. Los autores del […]

  • Aparece libro con venia oficial que afirma que el mayor activista pro derechos
    humanos es un agente de la
    seguridad del Estado

Agencias

LA HABANA.- Periodistas oficialistas denunciaron en un libro al principal activista de derechos humanos de Cuba como un agente de la policía secreta del gobierno comunista de la isla.

Los autores del libro titulado El Camaján, voz cubana que significa “vividor”, afirmaron que Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, fue el condecorado agente “Juana” de la Seguridad del Estado desde 1997.

“Elizardo se acerca por su propia voluntad a los órganos de la Seguridad del Estado en diciembre de 1997”, expresó el periodista y diputado Lázaro Barredo, uno de los autores del volumen. La coautora es la periodista Arleen Rodríguez.

El libro de la Editora Política perteneciente al Partido Comunista, tiene 67 páginas y abundantes cartas, recibos de dinero y sobre todo fotos.

El libro publica fotos que muestran a Sánchez abrazando y brindando con un coronel del servicio de inteligencia en un evento donde supuestamente fue condecorado por sus servicios de informante al servicio del gobierno del presidente comunista Fidel Castro.

El veterano disidente desmintió categóricamente que haya sido un agente que informaba al Estado sobre actividades de disidentes cubanos y corresponsales de la prensa extranjera.

“Es una mentira colosal”, dijo Sánchez en conferencia de prensa en su casa, donde recibió jocosamente a los periodistas diciendo: “Mucho gusto, me llamo Juana’’.

Para los autores, el contacto con la seguridad tenía para Sánchez la “motivación de buscar siempre su propio beneficio” y los mismos disminuyeron a partir de marzo pasado porque quiso “preservar su negocio de la disidencia”.

Ese mes, la justicia condenó a severas penas de prisión a 75 opositores por recibir dinero de una potencia extranjera y traición a la patria.

Sánchez, un socialista que rompió con el gobierno de Castro en 1977 y pasó ocho años y medio preso en la década de 1980, sostuvo que el libro es un montaje que mezcla hechos reales y fabricados.

“Forma parte de una campaña, como hubo en la ex Unión Soviética, para tratar de descalificar y silenciar a los disidentes”, dijo Sánchez, de 59 años.

ADMITE CIERTOS CONTACTOS

El activista de derechos humanos admitió, no obstante, que ha sostenido conversaciones con oficiales de inteligencia, con el fin de lograr la excarcelación de prisioneros políticos y tratar de establecer un diálogo, pero dijo que jamás fue condecorado.

Acerca de las fotos que lo muestran al parecer recibiendo una medalla del coronel Arístides Gómez, a quien abraza acto seguido antes de un brindis, Sánchez dijo que no se acordaba bien.

“Creo que me estaban regalando una pluma y luego hubo un intercambio de saludos”, afirmó el conocido disidente, que sobrevivió a una ola de represión en marzo, cuando las autoridades encarcelaron a 75 disidentes que pedían reformas democráticas internas al estado unipartidista cubano.

En los juicios de los opositores presos dieron testimonio una docena de agentes del Estado que se habían infiltrado en las filas de la disidencia, en algunos casos por más de una década. La revelación de las identidades de los agentes sembró un clima de desconfianza total entre los disidentes.

“Categóricamente no. Es una infamia total. Ellos me han hecho ofrecimientos, no una vez sino 20”, dijo Sánchez, quien calificó al gobierno de “régimen totalitario” que convirtió a la isla en “una gran prisión” y a su sistema social en “una porquería”.

Sánchez dijo que la denuncia creará “confusión” entre la disidencia, de la cual él se tendrá que distanciar, lo que le dará más tiempo para dedicarse a los 316 presos políticos en la isla.

DESCALIFICAN A AUTORES COMO «ESBIRROS»

Algunos disidentes internos reaccionaron sobre el libro y la acusación.

“Las calumnias contra nuestro hermano Elizardo Sánchez no merecen ni siquiera una respuesta”, dijo una declaración firmada por Oswaldo Payá, del Movimiento Cristiano de Liberación.

Grupos del exilio cubano afirmaron por su parte que las denuncias contra el disidente Elizardo Sánchez reflejan la “perversidad” del gobierno de La Habana así como el “endurecimiento” del régimen.

“Más que nada, esto es un mensaje de la tiranía a toda la disidencia en que se le dice a cada opositor ‘te podemos destruir de una forma u otra’”, dijo a EFE Ninoska Pérez Castellón, directora del Consejo por la Libertad de Cuba, una de las principales organizaciones de exiliados en Miami.

La dirigente descalificó como “esbirros del régimen” a los periodistas pro-gubernamentales Lázaro Barredo y Arleen Rodríguez, autores de la obra.

DESERTAN GIMNASTAS

Ya son dos los gimnastas cubanos que han abandonado la concentración de su equipo en los Mundiales de gimnasia artística, que se celebran en Anaheim, para solicitar asilo en los Estados Unidos. Un día después que Michel Brito Ferrer, de 24 años, desertara de su equipo el lunes, lo hizo el gimnasta de 22 años Charles León Tamayo.

(Con información de Reuters, EFE y AP)

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