- Mientras nicas llegan, ellos allanan explanadas, marcan caminos y limpian la zona de mosquitos, moscas, alacranes y otros tipos de animales
Javier MartínEFE
DIWANIYA, IRAK.- La avanzadilla de las tropas españolas destacadas en Irak levanta en la localidad meridional de Diwaniya una “ciudad” para dotar a los soldados españoles de las máximas comodidades posibles en una zona dominada por el calor, el polvo y la brisa del desierto.
Zapadores de la Unidad de Apoyo al Despliegue (UAD) acondicionan edificios, levantan duchas y letrinas, colocan aparatos de aire acondicionado, crean comedores y lugares de recreo para que todo esté preparado cuando arribe el grueso de la tropa.
“Poco a poco, pero sin descanso, levantamos una ciudad para que todo esté listo de modo que, cuando lleguen los que faltan, se puedan poner a trabajar”, explicó a EFE el capitán de Infantería Luis Moreno.
La mayor parte de los pertrechos llegan por barco o avión a Kuwait, y desde allí, por tierra, se trasladan hasta el cuartel, situado a unos 400 kilómetros al norte de la frontera de Irak con el Emirato.
Alrededor de 500 militares españoles se desplegaron la pasada semana en los ruinosos restos de un antiguo cuartel que la X División de Infantería del Ejército iraquí poseía en Diwaniya, unos 190 kilómetros al sur de Bagdad.
Aparte de la dotación de ingenieros y zapadores de la UAD, en el acondicionamiento del cuartel trabajan efectivos de apoyo a la misión, protegidos por una compañía del Grupo Táctico de la Legión.
“Hay muchas cosas que hacer y poco tiempo. Pero ya tenemos experiencia en este tipo de misiones”, indicaba a la puerta de uno de los barracones el capitán Gallego.
Hasta el momento, las tropas españolas descansan en largas tiendas de campaña, al más puro estilo árabe, adquiridas en Kuwait, aunque poco a poco ocupan edificios que sus colegas estadounidenses abandonan.
Está previsto que los soldados norteamericanos abandonen la zona y entreguen el mando a la dotación española a primeros de septiembre.
Antes, habrán llegado a Kuwait, a lo largo de la próxima semana, el resto de los desplegados, hasta completar los 1,300 soldados asignados para el contingente español en Irak.
Mientras, sus compañeros allanan explanadas, marcan caminos y limpian la zona de mosquitos, moscas, alacranes y otro tipo de animales.
Otros, tiran claves y manipulan ordenadores para crear una red de comunicación que les ponga en contacto con el mundo y con sus familias en España.
En los trabajos de acondicionamiento también ayudan habitantes de Diwaniya, algunos de los cuales han conseguido su primer empleo en meses gracias a la llegada de los soldados españoles.
“Es una presencia que va a beneficiar a nuestra población. Es un honor para nosotros que estén aquí y que nos ayuden. La gente está contenta”, manifestó a EFE el gobernador de la ciudad, Hasem al-Shalan.
Hasta ahora, el único “problema” que los soldados han encontrado en Irak es el extremo calor, asfixiante al mediodía, cuando el termómetro se acerca a los 50 grados.
“Algunas unidades prefieren trabajar de noche, pero en general se sobrelleva bien. Sabemos que tenemos que beber mucha agua y comer para recuperar sales. Las raciones están preparadas para eso”, indica el capitán Moreno.
En el exterior, en la soledad de la carretera, que despide fuego, los soldados de la Legión se protegen del sol a la sombra de su tanqueta, mientras velan por la seguridad de sus compañeros.