- Alegan que nadie les resuelve sus problemas
Jehú Hernández [email protected]
La historia se repite. Los mismos campesinos que estuvieron en septiembre del año pasado en Las Tunas, Ciudad Darío, demandando tierras y la generación de empleos permanentes, entre otras cosas, se instalaron ayer en ese lugar con los mismos requerimientos, sólo que este año no permanecerán allí sino que tienen como meta llegar hasta la Casa Presidencial, en Managua.
Los más de cinco mil campesinos sin tierras que se encuentran entre el kilómetro 96 y el 98 de la Carretera Panamericana, no sólo sienten que el Gobierno se burló de ellos, sino que lamentan que todos los sacrificios realizados en aquella oportunidad hayan sido en vano, pero “estamos dispuestos a volverlo a hacer y vamos a llegar hasta la Casa Presidencial para hacernos oír, ése es un hecho y no nos detiene nadie”, expresó Roberto de Jesús Torres Castro, dirigente de los campesinos que viven en el casco urbano de La Dalia, Matagalpa.
“Vimos a los del Gobierno celebrando las fiestas de Santo Domingo y el Ben Hur con caballos y todo, bien tranquilos. Mientras nosotros estamos aquí jineteando la pobreza y agarrando al hambre por los cuernos”, añadió.
Agregó que aunque hasta el momento ningún representante del Gobierno se ha acercado a ellos para dialogar, esperan que a inicios de esta semana alguien se interese por atenderlos, sobre todo cuando se vayan aproximando a Managua y la Policía tenga que ejecutar algunas medidas represivas.
El Gobierno firmó en septiembre del año pasado acuerdos que contemplaban atención médica prioritaria para la niñez y embarazadas, distribuir en seis municipios de Matagalpa bonos de la red de protección, reapertura y ampliación de comedores infantiles; bancos de tierras, entregarles diez fincas, analizar las deudas bancarias y habilitación económica.
JORNADA DIFÍCIL
Realizar una caminata desde Matagalpa hasta Managua no es cosa fácil, sobre todo cuando el grupo lo integran principalmente mujeres, niños y ancianos en condiciones infrahumanas.
Por el día caminan bajo el inclemente sol, por las noches duermen en el suelo teniendo como techo un pedazo de plástico negro y si llueve, el problema se agudiza, puesto que proliferan las enfermedades respiratorias.
SALUD PRECARIA
La capacidad de los centros de salud de Sébaco y Ciudad Darío no es suficiente para satisfacer las necesidades de los marchistas, la falta de medicinas es el peor problema.
Henry Martínez, de 19 años, es originario de La Amansia, Matagalpa y acompaña a su papá en la marcha. Aunque tiene los pies llagados por las caminatas, “ni modo, tenemos que hacerlo así, hasta llegar a Managua”
Por su parte, Elizabeth Hernández, de 18 años, habitante de El Paraíso, tiene seis meses de embarazo y ya fue llevada de emergencia al Centro de Salud de Chagüitillo, con punto de aborto. “Pero tenemos que seguir buscando el banco de tierras que nos prometieron aquí en Las Tunas el año pasado”, dijo.