Arturo Cruz, analista.

“Urge un sentido pragmático de la cosa pública”

El analista Arturo Cruz admite que la política moderada de Lula, en Brasil, satisface a los mercados y arroja ya unos primeros beneficios tangibles económicos. Además, muestra que en la esfera de la administración pública debe buscarse un equilibrio de lo público y lo privado, un proceso en marcha en una Latinoamérica muy difícil de […]

  • El analista Arturo Cruz admite que la política moderada de Lula, en Brasil, satisface a los mercados y arroja ya unos
    primeros beneficios tangibles económicos. Además, muestra que en la esfera de la administración pública debe buscarse un equilibrio de lo público y lo privado, un proceso en marcha en una Latinoamérica muy difícil de gobernar

Alberto L. Alemán [email protected]

El “realismo” de la política económica del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en medio año le merece elogios, y ya se le pueden apuntar algunos primeros logros, afirma el analista y académico nicaragüense Arturo Cruz, profesor del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE).

“Me parece un caso muy interesante. Se le percibía como un representante de la izquierda dura en América Latina, pero indiscutiblemente en su gobierno ha tenido posiciones muy distintas a las que tuvo como candidato”, comentó Cruz en esta reciente entrevista con LA PRENSA.

Cruz es un analista con inequívoca inclinación hacia las políticas de libre mercado.

“Este realismo ha generado grandes dividendos para el Brasil en solamente con este indicador que te voy a dar. La prima riesgo país, cuando vos contraés deuda en el exterior (este es un indicador para inversionistas internacionales), en octubre de 2002 (el mes de la segunda vuelta presidencial), estaba en 2,500 puntos por el famoso “efecto Lula”. En julio de 2003, bajó a 700 puntos”, argumenta Cruz. “Allí nomás tenés un beneficio tangible en el corto plazo de la gestión de Lula”.

En el rosario de lo que el analista, un doctor en Historia Económica por la Universidad de Oxford, son acertadas decisiones, se incluye el nombramiento de respetados expertos del equipo económico y financiero, “individuos muy destacados en el exterior por representar los intereses de la banca a nivel mundial, que le han dado mucha tranquilidad a los inversionistas nacionales y extranjeros”; dos, emprender la reforma del costoso y viciado sistema de pensiones de seguridad social.

En tercer lugar, Cruz menciona la reforma fiscal que pretende homogenizar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a nivel federal, quitándole esta competencia a los Estados.

Y en cuarto lugar, asegura, Brasil comienza a ver con mejores ojos el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

“Interesantemente empieza él en su discurso privado, a favorecer el ALCA. Se está distanciando del Mercosur (Mercado Común del Sur) y la razón es porque al final del día se da cuenta de que un esquema de integración regional cerrado, es limitado”, explica, “y que la advertencia del embajador Robert Zoellick de EE.UU., (Secretario de Comercio) –un poco insolente pero muy llena de verdad–, de que las opciones de Brasil, si no optaba por un esquema de integración hacia el norte, serían comerciar con la Antártica, parece que está haciendo mella en el pensamiento del presidente Lula”.

El académico estuvo hace tres semanas en Brasil, y dice que en privado, estas ideas son ya debatidas por algunos círculos del gobierno.

Tampoco, aclara, eso significa que “Brasil va a ceder en sus temas principales” de negociación, como el tema agrícola, los subsidios, las barreras arancelarias de Estados Unidos.

He aquí los puntos de vista de Cruz sobre otros temas:

¿Hay ahora diferencias sustanciales entre gobiernos de izquierda y de derecha en lo económico?

“Este realismo (de Lula), ha generado grandes dividendos para el Brasil.

“Por otro lado tenés en el caso de El Salvador, en Francisco Flores, a un presidente que es de derecha, asociado al mercado en su posición formal, quien después de la derrota electoral en la lucha por la alcaldía de San Salvador en marzo de este año, y tomando en cuenta la proximidad de las elecciones presidenciales, toma varias decisiones que uno diría que son más propias de alguien que se identifica con la esfera pública, y con un mayor gasto del Estado, que podría ser clasificado como algo de quien simpatiza con la izquierda.

“Propuso un fideicomiso agrícola, para ayudarle a los cafetaleros; propuso hacerle un ajuste a las pensiones privadas, y además prometió revisar los aranceles en servicios que solían provenir del sector público, como la distribución de la luz.

“Lo que es evidente es que (en cuanto) al déficit fiscal, como proporción del PIB, que estaba estimado en menos del 3% para el 2003, la nueva proyección lo ubica en un 4%. Lo que vemos aquí a un (político) de derecha, pro mercado, ampliando el ámbito de acción del Estado. Lula, la izquierda, toma decisiones a favor del mercado”.

Consecuencias para la izquierda latinoamericana de un gobierno de Lula.

“Está por verse. Si en el proceso, Lula se reinventa en algo totalmente distinto …ahí está su gran desafío. (Debe resolver) cómo verdaderamente posiciona la izquierda con una nueva imagen, siendo muy pragmático en algunos aspectos, pero también manteniendo puntos centrales con los que supuestamente se identifica la izquierda.

“Eso será complejo de realizar. (¿Qué pasaría) si en el proceso termina desfigurándose y de verdad actuando en una forma muy propia, como fue el caso de (su antecesor Fernando Henrique) Cardoso, que empezó como intelectual prominente de la escuela (económica) de la dependencia, y acabó siendo el gran neoliberal? (y) ¡ahora critica a Lula como muy de derecha!

“Creo que falta todavía mucho tiempo, tenemos un gobierno muy nuevo en Brasil, y cuáles van a ser las consecuencias para la izquierda latinoamericana, pues… (está por verse). Uno podría alegar que hasta ahora le está dando cierta credibilidad.

Las tres complejas transiciones de América Latina

“Estas son sociedades que pasan por tres procesos de transición simultáneamente: una es la que tiene que ver con la modernización política de las democracias liberales representativas, que no es fácil; éstas son sociedades que se han caracterizado por estar en la tradición y apegadas a grandes figuras y a grandes individuos, de corte autoritario.

“La otra es de un modelo de economía muy de Estado, a un modelo con un mercado supuestamente hegemónico, pero también nos damos cuenta que en el proceso de reducción del Estado, tal vez lo reducimos demasiado, y nos olvidamos que el Estado es siempre un proveedor de bienes esenciales que tienen que ser ofrecidos por el Estado, que no es lo mismo que el ámbito de acción de éste.

“Ése es un proceso complejo, porque tenemos que buscar una esfera de equilibrio entre la esfera pública y privada. Y estamos buscando ese equilibrio. Por eso, muchas veces ves individuos de derecha actuando distinto a lo que es su planteamiento e individuos de izquierda actuando distinto a lo que es su planteamiento.

“Y hay una tercera gran transición que pasan países como Nicaragua, que apenas lo comenzamos, que es pasar de los motores históricos de crecimiento económico, a nuevos motores en una era de globalización, y todo esto en un contexto de sociedades muy urbanas, con expectativas de ciudadanos muy altos.

“Y si a esto le añadimos Estados que no funcionan muy bien … Por eso veremos decisiones de los gobernantes que nos pueden sorprender. Lo que sí vemos es la urgencia de tener un sentido pragmático de la cosa pública”.

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