Emilio Álvarez.

Lula o la izquierda sensata

Emilio Alvarez Montalván Mientras los agoreros políticos profetizaban que el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, dado sus antecedentes populistas, caería inevitablemente en un desastre económico, el gobernante brasilero sorprende siete meses después, empujando al descenso la inflación del 7 por ciento anual. A su vez, el real brasileño pasó del 4 x 1 […]

Emilio Alvarez Montalván

Mientras los agoreros políticos profetizaban que el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, dado sus antecedentes populistas, caería inevitablemente en un desastre económico, el gobernante brasilero sorprende siete meses después, empujando al descenso la inflación del 7 por ciento anual.

A su vez, el real brasileño pasó del 4 x 1 con respecto al dólar, a los 2.8 por un dólar, mientras el superávit comercial alcanzó 18 mil millones de dólares. Sin embargo, sigue alto el desempleo, mientras las tres metas perseguidas por Lula permanecen atascadas, pero no rechazadas por el Congreso, a saber : ajuste del sistema de seguridad social, reforma fiscal y “cero hambruna”.

Curiosamente encontró resistencia en su “Partido de los Trabajadores” , pues algunos influyentes rechazan modificar la “integralidad” ( mantenimiento del último sueldo al jubilarse), y la “paridad” ( inclusión de futuros aumentos) disposiciones responsables del alto déficit del régimen previsional.

No obstante Lula continúa popular con 78.2 por ciento de apoyo , a pesar de que la expectación con su gobierno cayó.

Esa confianza en Lula se mantiene por dos rasgos de su carácter : carisma y franqueza, una transparencia que por cierto le ha traído problemas, como cuando recientemente en Londres señaló a la política norteamericana, clavada en sus propias conveniencias, sea en primero, segundo o tercer lugar y en el cuarto, si hay espacio.

Asimismo, criticó el unilateralismo estadounidense y el injusto intercambio comercial entre países ricos y pobres. Sin embargo maneja sus contradicciones con Washington con comedimiento. Ha demostrado con su tranquila negativa a respaldar la invasión a Irak, aunque no se asocia con la estridencia de Hugo Chávez ni con la retórica castrista, aunque censura el embargo norteamericano a Cuba.

O sea que Lula sin perder identidad, demuestra habilidad para jugar en diferentes tableros sin quemarse. Comprende además que el talón de Aquiles de la izquierda populista es la economía. Por ello mantiene en puntos clave a financistas ortodoxos como Antonio Palocci y al presidente del Banco Central.

A pesar de todo, Brasil con sus 175 millones de habitantes conlleva una formidable presión social. Para los observadores la campaña agresiva de los “sin tierra” es una bomba de tiempo.

En todo caso, en amplios sectores de América y Europa, el presidente Lula es un ejemplo de cómo una izquierda sensata puede jugar un rol importante en América Latina.

(El autor es ex canciller.)

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