- La actividad bursátil en Nicaragua, pudiera ser más atractiva siempre que se le dedique mucha atención. Este joven dedicado a las finanzas, ha puesto todo su empeño para lograrlo. Aunque los riesgos son permanentes, considera que es un bastión para el desarrollo económico del país.
María Antonia López Manzanares [email protected]
Desde hace unos siete años trabaja en LAFISE de Nicaragua, inmerso en la actividad bursátil de ese grupo, cuyas representaciones están enclavadas en Centroamérica y República Dominicana.
Actualmente se desempeña como gerente regional de puestos de bolsa de LAFISE y vicegerente general de la oficina en Nicaragua.
A sus treinta años, el conocimiento por las finanzas está siendo alimentado día a día, y es que el gusto por cada una de esas actividades que desempeña las viene cultivando desde que tenía 23.
Al finalizar su carrera universitaria se vio obligado a decidir sobre qué era lo más atractivo. Es así que decidió enfocarse en las finanzas. Estando en la mitad de los estudios, empezó a trabajar en esa empresa como corredor de bolsa, lo cual le permitió especializarse aún más.
En Nicaragua, las matemáticas meten en miedo a muchas personas, sobre todo si son muy jóvenes…
La matemática que usamos es aplicada no pura, y eso es mejor. No es tan pesado y si a uno le gustan las finanzas, aunque sean las más difíciles, llaman mucho la atención. Algunas cosas son complicadas pero sí atraen, resultan muy atractivas para ponerlas en práctica.
¿Hay alguna herencia familiar vinculada a las finanzas?
No. Uno de mis hermanos tiene maestría en agronegocios, la otra es abogada, un tercero es ingeniero químico y mi papá es comerciante. La verdad, es que en la universidad tuve la opción de estudiar finanzas, entré a una empresa que presta servicios y le he ido agarrando más sabor, porque cada día me gusta más.
Aunque esta actividad al parecer consume mucho tiempo en el día, qué pasa con los tiempos de esparcimiento, el descanso…
Hay tiempo para todo. Aunque a mi trabajo le dedico el tiempo suficiente porque siempre he sido serio y disciplinado. El tiempo que tengo extra, hago un poco de ejercicio, se lo dedico a mi esposa, a mi familia, a mis amigos. Aunque me sucede con frecuencia que siempre estoy pensando en trabajo. Cuando estoy en mi casa, a veces estoy pensando en cómo mejorar alguna cosa. A veces siento que mucho me exijo. Pero las diversiones cambian de cuando uno es soltero.
Los corredores de bolsa no son muchos. Y el tema de los valores en Nicaragua es bastante reciente…
Sí, inició en 1994. No es difícil hacer esto. Todo es tener dedicación. La Bolsa de Valores de Nicaragua hace un curso de casi dos semanas, donde se aprenden aspectos legales, financieros del mercado, relacionados al sistema bursátil. Tenemos opción de hacer un examen, que no todo mundo pasa. Me acuerdo que yo estudié bastante, dos meses preparándome de lleno, para poder pasar. Hay gente que no tiene tiempo o no quieren hacerlo.
¿Un corredor de bolsa podría tener aspiraciones a pasar más allá de eso, o ubicarse en una entidad más grande fuera de Centroamérica?
Yo creo que todo mundo tiene aspiraciones de pasar a algo más. No todo mundo tiene conocimiento de esto. Yo he aspirado a estar en este grupo. Empecé como corredor de bolsa y ahora soy vicegerente general. Además es agotador, porque es muy ajetreado.
Pero también parece que no hay muchas motivaciones académicas para aprender el oficio de corredor de bolsa…
Hay debilidades en este caso. Algunas universidades tratan de dar esto en cursos breves para que conozcan un poco sobre la actividad bursátil, como los instrumentos, beneficios, captación de recursos. Pero no todas las universidades tienen personas especializadas, por eso sólo lo abordan de forma general. La Bolsa de Valores trata de hacer su curso anual, pero es más especializado, porque es con personas que ya están dentro del medio financiero. Las universidades deberían enfocar más en las carreras de finanzas, sobre la incidencia de un sistema bursátil en la economía de un país, para comprender porqué es más importante vender acciones en la bolsa que ir a un banco a captar recursos.
Las operaciones bursátiles son novedosas, siempre hay un instrumento distinto, y formas diversas de hacer negocios. Alguien decía que las bolsas son las instituciones más dinámicas que hay en el mundo, porque son más rápidas.
De manera general, el movimiento de bolsa no se ha despertado porque no hay suficientes capitales o por desconocimiento de las ventajas?
Interés hay. Año con año el volumen de bolsa ha aumentado, hay mayor cultura bursátil. Somos de las últimas creadas en Centroamérica, y la gente ha ido conociendo este mecanismo y creo que no se ha desarrollado porque nuestra economía es pequeña, eso hay que tomarlo en cuenta. Aunque algunas empresas deberían tomar el ejemplo de otras empresas regionales. También hay que tomar en cuenta que no tenemos lo suficientemente avanzadas las regulaciones. Aquí no se ven posibilidades de que se vengan a negociar títulos de El Salvador o Guatemala, porque al haber mucho cuidado en seleccionar lo que debe entrar o no al mercado, eso influye en que no seamos tan ágiles y grandes. Los otros ya transan títulos de otros lados con mayores volúmenes.
En la ley nueva de títulos valores, contemplan servicios nuevos como Fondos de Inversión, que en otros países ya se utilizan, pero el hecho de tener un marco legal ayuda al desarrollo del mercado para que nos vayamos ordenando. Sin embargo, la regulación debe permitir nuevas oportunidades de negocio.
Esa desventaja del desarrollo de la Bolsa de Nicaragua, también se constituye en una desventaja para el desarrollo económico del país?
No quisiera ponerlo de esa manera. De alguna forma incide, pero si no requerimos de un sistema bursátil desarrollado, no tendremos acciones positivas en la economía. Hemos crecido. En Nicaragua se manejan los rendimientos bursátiles más altos de la región. Tenemos las mejores tasas de Centroamérica.
Con la Iniciativa de Países Pobres Altamente Endeudados, eso va a lograr un salto para el país, porque los títulos de deuda van a tener mayor demanda, porque se espera que bajen las tasas en el costo financiero de las empresas y habrán posibilidades de arriesgarse más en la inversión.
De cara al Tratado que se negocia entre Centroamérica y Estados Unidos, el mercado bursátil puede resultar beneficiado?
Tengo entendido que el gobierno está trabajando hacia la agricultura donde se está tratando de proteger. Pero en la parte financiera, si se abordan, todavía no está claro si tienen relación sólo con la banca o con el sistema bursátil.
Al haber TLC puede haber mucha apertura, llegar bancos de servicio, pero no se tiene certeza.
Pero, ¿puede ser ventajoso? ¿Constituiría una amenaza para las bolsas de la región?
No creo, porque la bolsa es estructura para que fluyan fondos de parte de personas que los tienen. Al contrario, puede facilitar la entrada de capitales de inversión y que muchos de ellos pasen a través de bolsas.
¿Por dónde se está orientando la actividad bursátil de la región?
Todos estamos conscientes de que necesitamos una integración bursátil. Pero para eso necesitamos homogenizar los procesos como los requisitos de los reguladores. Necesitamos uniformar la información contable, pero es un proceso largo para conformar un solo mercado de valores. No sólo depende de las bolsa, ni de los corredores, sino de los reguladores, de los que proponen.
¿Qué esfuerzos se han hecho en ese sentido?
Hay reuniones con los representantes de las bolsas y los reguladores. Para discutir y homogenizar los requisitos. Lo que se quiere es avanzar para alcanzar acuerdos. Son cosas muy positivas, porque las bolsas están integradas en la región con Panamá y República Dominicana.
¿La FISE cómo participa en este mercado financiero?
Somos el único grupo financiero que tiene siete puestos de bolsa que dinamiza el mercado regional. Hemos sacado emisiones de papel de diferentes empresas y las hemos negociado en los otros países, lo que queremos es incentivar la inversión porque el mercado quiere mayor papel, porque la mayor parte es estatal en toda Centroamérica. Lo que tenemos que hacer es incentivar a la empresa privada a emitir papel.
¿Por qué los privados no se meten a invertir?
Porque tal vez no han tenido la oportunidad de escuchar los beneficios de poner papeles en bolsa. Hay otras que no les gusta mostrarse a la competencia, porque tienen que enseñar sus estados financieros y prefieren no hacerlo. Otras consiguen buenos créditos de los bancos y están satisfechos con eso. Pero el mercado bursátil beneficia también a los emisores.
Por ejemplo, hicimos una colocación de una emisión del Aeropuerto Internacional de Managua, la colocamos toda, y fue un éxito porque tiene una buena imagen. La gente que compró un bono, siente satisfacción de la inversión.
Nuestro interés en la región es tratar de revolucionar el mercado, dándole dinamismo, tenemos un buen lugar porque hemos trabajado en muchas emisiones, venderlos, administrarlos.
DEDICADO A LAS FINANZAS
Estudió Administración con énfasis en banca y finanzas en la Universidad Católica.
Realizó un posgrado en Administración con énfasis en finanzas en el Tecnológico de Monterrey, México.
Así también una maestría en Administración en la Universidad Thomas More.
Sus primeras experiencias en el ámbito financiero estaban vinculadas a la correduría de bolsa de valores.
El riesgo no se puede eliminar
Las operaciones bursátiles tampoco escapan a los problemas financieros de los mercados internacionales. Las experiencias han sido muchas en el mundo.
La más reciente fue la caída de la Bolsa de New York, que llegó a los niveles de negociación más bajos de su historia, con repercusiones negativas para las operaciones de otros países.
Esto fue precisamente, dado por una coyuntura política, el ataque a las torres gemelas de Nueva York, por grupos terroristas. Ese hecho impactó fuertemente en la economía mundial más potente del mundo.
Sin embargo, las bolsas centroamericanas no recibieron ese impacto, en ese momento se dijo que precisamente por ser nuevas y con movimientos pequeños los efectos negativos fueron aislados.
No obstante, Jorge González, es de la opinión que el riesgo no se puede eliminar, sólo se puede administrar y por eso está implícito en todo.
Lo que se debe hacer, recomendó, es la creación de controles y procedimientos que minimicen los impactos.
Si se sabe administrar se puede vivir con él, creando mecanismos, políticas e instrumentos, evaluaciones, seguimientos constantes para no caer en el peligro de perder.
“Todos nosotros tratamos de hacerlo de la mejor manera, hasta el momento no hemos tenido nada desagradable, porque todos los agentes tienen sus políticas que les permite cuidarse del riesgo”, agregó.