- “¡Ah, no te mató! Pues te voy a terminar de matar”, le habría asegurado Víctor Zavala a Antonio Avilés, momentos antes de asestarle un
quinto machetazo en el cuello - Momentos antes otro peón de la hacienda le había propinado a la víctima cuatro machetazos en diferentes partes del cuerpo
Elízabeth [email protected]
Desangrado en el patio de la hacienda donde laboraba, pereció un hombre tras recibir cinco machetazos que le fueron asestados por otros dos peones, compañeros de trabajo, en medio de los gritos de pavor que lanzaban las únicas dos testigos, que permanecían en ese momento en la propiedad.
La víctima fue identificada como Antonio Avilés, de unos 60 años. El hecho ocurrió a eso de la una de la tarde de ayer, a la altura del kilómetro 17 y medio Carretera Sur, en la Hacienda San Antonio.
Los motivos todavía no estaban claros para las autoridades, aunque según las testigos, en anteriores ocasiones, la víctima y los dos agresores, uno de ellos identificado como Miguel y el otro como Víctor Manuel Zavala Rivas, habían peleado “de boca”, porque acusaban a Avilés de ser “el sapo del lugar”.
Margarita Sánchez Sánchez, de 46 años, y una hija suya de 22 años, fueron las únicas dos testigos del hecho sangriento.
La mujer que habita en el lugar relató que logró ver cuando uno de los peones conocido únicamente como Miguel, agredía a su víctima.
Según la testigo, Miguel persiguió a su víctima, quien al caer al suelo recibió cuatro machetazos en diferentes partes del cuerpo.
Sánchez le llegó a decir al victimario: “Miguel, ¿qué es eso? ¡No seas tan bruto, tan estúpido, no machetiés al hombre!”, pese a la advertencia el hombre siguió agrediendo a su víctima y una vez saciada su furia, regresó al campamento.
Fue poco después que Avilés, sangrando de las cuatro estocadas recibidas, levantó la cabeza en el sitio donde había caído y le manifestó a Zavala: “Me dieron cuatro machetazos”, recuerda la mujer.
A esto, el segundo victimario respondió: “¡Ah no te mató! pues te voy a terminar de matar”, acto seguido Zavala fue en busca del machete y le asestó una sola estocada que le cortó la yugular, según la Policía, con lo cual remató a la víctima.
“Cuando le dieron los primeros machetazos yo me arrimé a él y me dijo: “Margarita llevame al hospital”. A lo que contestó: “Sí, te voy a llevar al hospital, pero esperate que venga la Policía, pero como la Policía nunca vino, el otro aprovechó y le dio un solo a sangre fría”, relató Sánchez.
PERSIGUEN A SOSPECHOSOS
Uno de los oficiales de la Guardia Operativa del Distrito Tres de la Policía, quien acudió al sitio, aseguró que habían iniciado una persecución de los dos sospechosos. Uno de ellos fue buscado en la casa de sus parientes que habitan a la altura del kilómetro 18 Carretera Sur, pero ya había huido.
AGRESOR ESTABA EBRIO
La víctima llevaba unos cinco años de laborar como peón en la hacienda, propiedad de Alfredo Gómez Espinoza, quien habita en Managua y desconocía lo que sucedía en su propiedad.
Dicen que Zavala venía de Managua en estado de ebriedad. Hay un testigo que le había visto momentos antes en el mercado capitalino, a quien le prestó dinero para seguir ingiriendo licor.
“Nosotros gritábamos cuando estaban ellos dándoles los machetazos al hombre”, relató una de las dos testigos del hecho sangriento, que conmovió a los trabajadores de la Hacienda San Antonio.
Los gritos desesperados de las dos mujeres nadie los escuchó. El mandador de la hacienda había salido a realizar diligencias en Managua.