Arturo Mcfields Yescas [email protected]
“Nicaragua no está lista para asumir un régimen parlamentarista”, dijo la especialista en Derecho Constitucional, María Asunción Moreno, quien considera que de darse un cambio de este tipo en las condiciones actuales del país, podría generarse una crisis institucional todavía mayor.
Aunque para Moreno la idea de un régimen parlamentarista es bastante revolucionaria, para que realmente funcionen las fuerzas políticas deben sentarse a dialogar y lograr un consenso en torno a la creación de un nuevo Estado.
“Es un cambio radical, pero para que sea posible es necesario ver de qué manera se moderniza el Estado, que siendo muy optimista yo lo vería con muy buenos ojos en unos 30 años, en Nicaragua no existen las condiciones de cultura política, de cultura de los partidos políticos que estén preparados para un cambio tan radical, partir y empezar de nuevo eso sería muy fuerte para la sociedad nicaragüense”, dijo Moreno.
“Si medimos la legitimidad de las asambleas nacionales, en este caso los parlamentos, tienen mayor legitimidad que un Ejecutivo, en tanto que ahí encontrás representación y la pluralidad de las fuerzas políticas que hay en un país; en el Ejecutivo pertenecen a un solo partido y a una sola línea política”, señaló.
Para la jurista, el régimen presidencialista a su juicio podría estar viviendo horas extras, pues a lo largo de la historia sus estructuras han generado pobreza, corrupción y crisis en las diferentes instituciones del Estado.
Lo que sí hay que tener claro es que el régimen presidencialista actual, da lugar a un ejercicio del poder absoluto, que tiene a nuestro país hundido en una gran crisis . Ello nos lleva a plantearnos un cambio que tiene que pasar por un periodo de transición”, señaló la jurista.