Carol MunguíaCorresponsal / [email protected]
Una agotadora jornada de 72 horas de búsqueda, salvamento y rescate, concluyó anoche con la entrega del cuerpo del menor Benjamín Escorcia Pineda, el último de los cuatro jóvenes ahogados el domingo en Paso Caballos.
Los familiares se sienten aliviados porque tendrán la satisfacción de dar cristiana sepultura a sus cuerpos, aunque el dolor de su desaparición les persiga cada momento de sus vidas.
El mar modificó el rumbo de estas familias. “Me siento feliz de volver a ver a mi hija”, fue la única frase que pronunció a LA PRENSA doña Alba Aguilar, una vez enterada que el cuerpo de su hija Heilen, estaba aproximándose a Corinto.
El cuerpo de esta niña fue localizado cerca de Piedra Brava, en Poneloya, balneario ubicado en el departamento de León, mientras que el del niño Benjamín Escorcia, flotaba en el sector del dique costero de Paso Caballos, aparentemente expulsado por la fuerza de la última marejada del miércoles.
El cuerpo de Heilen fue preparado y entregado a su madre, la que viajó en panga hasta la Isla de Castañones, porque el avanzado estado de descomposición no permitió entregarla en la playa de Costa Azul, frente a Corinto.
En cambio, el último desaparecido de la familia Escorcia Pineda fue liberado de las piedras del rompeolas en un múltiple esfuerzo de los miembros de la brigada, familiares y pescadores.
La Cruz Roja Nicaragüense, filial Corinto, rescató ayer con vida a los jóvenes Johnny Marcial Arellano Luna y Karla Betanco, cuando fueron arrastrados por las olas del mar, en el mismo lugar donde el domingo ocurrió el deceso de los menores del Reparto 12 de Septiembre.