Luis Velásquez, hijo de las víctimas, dice que sus padres salieron ilesos. (LA PRENSA/ G. FLORES)

Roban medio millón de córdobas en prendas de oro

Miguel FloresCORRESPONSAL/ [email protected] Rolando Velásquez, de 73 años, propietario de la joyería y relojería Velásquez, junto a su esposa Delfina Brenes fueron víctimas de un robo con intimidación cometido por tres sujetos desconocidos que les quitaron más de 500 mil córdobas en prendas de oro y dinero en efectivo, la tarde del pasado 21 de […]

Miguel FloresCORRESPONSAL/ [email protected]

Rolando Velásquez, de 73 años, propietario de la joyería y relojería Velásquez, junto a su esposa Delfina Brenes fueron víctimas de un robo con intimidación cometido por tres sujetos desconocidos que les quitaron más de 500 mil córdobas en prendas de oro y dinero en efectivo, la tarde del pasado 21 de julio.

El señor Velásquez interpuso denuncia ante la Policía de Masaya, manifestando que viajaba junto a su esposa en su vehículo y cerca de la mueblería Cailagua, barrio Monimbó, se les acercó un carro Hyundai Excel, color cielo, sin placas, del que salieron dos hombres con la cara cubierta con una media y los encañonaron con pistola en mano.

“Se bajaron dos hombres con medias en la cara, intimidándome al ponerme una pistola en la cabeza, y otro sacó a mi esposa del carro, arrebatándole una caja y una bolsa con gran cantidad de joyas equivalentes a 500 mil córdobas”, relató Velásquez ante la Policía, cuando les daba a conocer del golpe recibido por sujetos que después del robo se dirigieron rumbo al empalme de Catarina.

Paola Vásquez, vocera policial de Masaya, informó que esa institución castrense se encuentra investigando el robo y reveló que el hecho ocurrió a las seis de la tarde del pasado lunes 21 de julio.

Luis Velásquez, hijo de las víctimas, declaró que el carro en que se perpetró el hecho, en dos ocasiones interceptó al vehículo de sus padres y fue a la tercera que lograron cometer el delito.

“Se llevaron materia prima de oro, prendas antiguas ya elaboradas que eran encargos, y una buena cantidad de dinero que no han estimado la cantidad”, relató.

“Mis padres describen a dos sujetos. El primero era un joven, moreno de contextura fuerte; el otro sujeto era delgado de unos 30 años; fueron los que asaltaron, pero un tercero era el que conducía el automotor y no se le pudo ver la cara, porque el carro llevaba vidrios polarizados”, agregó.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí