José Antonio Poveda Salvatierra
El sistema financiero constituye un elemento clave para el funcionamiento de la economía nacional; y viene a ser el gran intermediario que interactúa dentro de los movimientos que las diferentes unidades económicas realizan, donde también se incluye al Gobierno. Estas instituciones no pueden ser ajenas a la crisis que actualmente enfrentamos, tanto en lo referente a otorgar créditos, con las debidas garantías, y estimular los sectores productivos en todos los órdenes, y de esta forma generar empleo, y la autosuficiencia alimentaria.
En el sector financiero la importancia se traduce en proteger el ahorro de la comunidad, garantizar un adecuado financiamiento del sector productivo, democratizar el crédito. El Banco Central es el ente regulador del sistema monetario y otras instituciones que son instrumentos de fomento, inversión y desarrollo.
El Estado garantiza la libertad de empresa y el establecimiento de bancos y otras instituciones financieras, privadas y estatales que se regirán conforme las leyes de la materia.
El establecimiento de un conjunto de preceptos que ordenan la conducta de las instituciones financieras asignándoles un papel y unas responsabilidades dentro de la concepción del desarrollo y la justicia que desarrolle cada organización social.
En el Occidente de nuestro país el campo y sus productores son por lo general, uno de los temas favoritos del discurso oficial e incluso de los planes nacionales de desarrollo. Ocupan un lugar destacado tanto para reconocer su atraso como su potencial e importancia socioeconómica. Esto ha sido planteado desde las épocas de la sustitución de importaciones, hasta las actuales de ajuste estructural. A sus propios problemas de eficiencia y productividad, al campo se agregan las de deficiencia de los medios de producción, los problemas de tecnología y el acceso al crédito.
El proceso de modernización de la Banca para cumplir con los crecientes requerimientos de los usuarios, demanda mayor captación y entrenamiento del personal bancario, nuevas técnicas y procedimientos, mejores servicios nacionales, atención especializada a sectores prioritarios, incorporación constante de modernos sistemas de comunicación, son algunos de los retos que corresponderá enfrentar al personal bancario y la sensibilidad de los problemas planteados por todos los sectores productivos del país.
En este sentido vemos que la movilización de recursos hacia los sectores más productivos, es necesario para generar, utilizar, acumular y aprender de la tecnología, porque si bien las decisiones de producción deben dejarse al mercado, el gobierno debe definir e informar claramente sobre las que rigen la actividad económica de todo el país.
Demás es justificable que intervengan para otorgar protección selectiva a sectores vulnerables de la sociedad, o a productos específicos, en razón de decisiones estratégicas.
La regulación y la supervisión no son panaceas en un sistema financiero sólido, que pueden limitar lo daños causados por la mala gestión y hacer que la política macroeconómica sea eficaz.
La buena gestión es un ingrediente clave para superar toda crisis bancaria, sólo en el caso de acontecimientos imprevisibles puede verse desbordada y aún en tales circunstancias, los buenos gestores pueden limitar los daños en una medida considerable.
La práctica de una mala gestión hace probable la multiplicación de las pérdidas, no sólo por la necesidad de financiar, sino por el daño causado por una cultura deteriorada, con actividades y prácticas que pueden producir pérdidas en espiral.
La finalidad de estos conceptos debe efectuarse atendiendo a las circunstancias productiva, económicas y de orden socioeconómico, y se puede distinguir los siguientes aspectos en el ámbito de una buena gestión bancaria y crediticia:
1. Protección de los Depositantes. Finalidad básica de toda política bancaria y su efectiva realización, debe traducirse en una mayor defensa del ahorro. Cuando se pierde esa confianza, ocurren retiros masivos de depósitos, enfrentando a los establecimientos a problemas de liquidez y solvencia.
2. Eficiencia y Competitividad. La competitividad al interior del sistema bancario por el ahorro y el crédito, se traduce en una mejor calidad de los servicios que prestan, en una mayor remuneración del ahorro, comisiones e interés más reducidos, por sus operaciones de créditos y en una mayor racionalidad del costo del capital.
3. Protección del Consumidor. El Estado tiene que cumplir una tarea muy importante dando protección al consumidor. Tal protección está encaminada al restablecimiento del equilibrio en la posición jurídica de las partes, cuando celebran un contrato de naturaleza bancaria e donde existe una parte fuerte, el Banco y una débil sus clientes, quien además debe someterse a contratos preestablecidos, ya que la negociación suele darse en torno a formas contractuales de adhesión.
El autor es vice decano de la Facultad de Derecho de la UNAN-León.