Marcos Cristof Piaszcczyñski, sacerdote de Palacagüina.

Párroco rockero rescata a jóvenes de Palacagüina

En Bolivia escuchó la canción Cristo de Palacagüina y le pareció ridícula esta última palabra, sin saber que ese es el nombre del pueblo donde, años después “pastorearía sus ovejas”. Él enseña a tocar rock a los jóvenes, para sacarlos del alcohol y las drogas Martha Marina GonzálezCorresponsal/ [email protected] A todos sorprende por su forma […]

  • En Bolivia escuchó la canción Cristo de Palacagüina y le pareció ridícula esta última palabra, sin saber que ese es el nombre del pueblo donde, años después “pastorearía sus ovejas”. Él enseña a tocar rock a los jóvenes, para sacarlos del alcohol y las drogas

Martha Marina GonzálezCorresponsal/ [email protected]

A todos sorprende por su forma de ser, es rockero y deportista, pero además es el párroco de la iglesia de Palacagüina desde hace cuatro años, donde el sacerdote Marcos Cristof Piaszcczyñski, promueve una intensa labor con los jóvenes, de quienes dice “están abandonados y sometidos a la droga y el licor”.

Nació en Polonia hace 35 años y, desde hace 15 años lleva una vida religiosa con la Orden Misionero del Verbo Divino. En una ocasión estando en Bolivia escuchó la canción de Carlos Mejía, el Cristo de Palacagüina, y a él le pareció ridícula la palabra Palacagüina sin imaginarse que años más tarde sería el párroco en ese municipio nicaragüense.

Además del trabajo pastoral que realiza en toda la parroquia con 140 delegados de la Palabra y catequistas que atienden niveles de evangelización, preparación de confirmación y primera comunión, promueve el arte musical y el deporte en las distintas disciplinas.

Cuando llegó a Palacagüina, este dinámico sacerdote traía consigo solamente una mochila y su guitarra, pero ahora ha logrado conseguir varios instrumentos musicales para que los jóvenes aprendan a tocarlos.

Actualmente la parroquia cuenta con diez coros y un grupo de rock, quienes han conseguido prestadas unas cuantas guitarras eléctricas, teclado y batería. Los instrumentos musicales son pocos para la cantidad de grupos organizados, según el párroco Cristof, mejor conocido como el padre Marcos.

MUCHOS CONFUNDIDOS

“Ellos tocan muy bien, tienen mucho talento y por eso les apoyo, cuentan con una batería, tres guitarras eléctricas, un teclado, cuatro guitarras acústicas, maracas; no es mucho para tantos grupos y tienen que prestárselos entre sí. Hay un amplificador para los parlantes, queremos comprar mejores, pero no hay dinero”, asegura.

El sacerdote ha conseguido donaciones y, según dijo, los jóvenes están vendiendo ropa usada para recoger dinero y comprar la batería. “Hay muchos jóvenes aquí abandonados, de fiesta en fiesta y de guaro en guaro, no le ven sentido a la vida; muchos de los del grupo de rock, andaban metidos en el licor, pero hoy desarrollan su talento”, asegura el padre Marcos.

DEPORTES vVS. ALCOHOL

Para el sacerdote Marcos Cristof Piaszcczyñski no hay fronteras ni obstáculos que valgan. Personalmente se ha metido a promover el deporte con los jóvenes y ha logrado organizar una liga de fútbol con su directiva. Existen 29 equipos de varias categorías y cinco equipos femeninos.

Además tiene dos ligas de básquet, otros practican el voleibol. Según él, lo que hacen falta son las canchas. “Aquí cada vez agarra más fuerza el deporte y queremos que nos apoyen para impulsar más rápido este proceso de integración de la juventud y sacarlos de la droga y el alcoholismo”.

Asegura que en el municipio hay muchas borracheras, por que los jóvenes no tienen donde jugar.

El párroco de Palacagüina ha logrado imponer mucha disciplina en los jóvenes. Dice que si uno de ellos dice palabras vulgares, le sacan tarjeta amarilla y tiene que pagar dos córdobas. “Han aprendido a respetarse, aquí había equipos muy vulgares, pero ya aprendieron a manejar las cosas; además, los obligamos a que limpien la cancha”, finalizó.

PROMUEVE VALORES

Todos los primeros domingos de cada mes, los feligreses deben llevar a la iglesia una ofrenda, ya sea dinero, alimentación o ropa, para ayudar a la gente más pobre y él busca ayudas con organismos como Cáritas y Juan XXIII y entre los diputados. “Tratamos de que se preocupen por su gente, los más pobres siempre tienen algo que compartir, aunque sea un poco de frijolitos y maíz”, asegura el padre Marcos.

Considera que como buen misionero, el Evangelio debe adaptarse a los nuevos tiempos, sobre todo al lenguaje de los jóvenes. “Yo estoy abierto, soy un cura como debe ser, hay que aprender el lenguaje de los jóvenes, porque son los que más claman justicia. La droga y el licor es una voz que pide: ¡Ayúdenme!”, dijo.

El sacerdote considera que la corrupción es un mal que debe combatirse educando a los jóvenes, pero educar con la verdad. “La corrupción comienza cuando no se forma en base a la verdad, es cuestión de valores”, afirmó.

El padre Marcos reconoció que en su parroquia hay mucha pobreza. “No veo cambios radicales, nosotros buscamos la solidaridad, pero los políticos tienen que luchar por su pueblo, no solamente cuando hay elecciones. Algunos hacen sus esfuerzos, pero a nivel del país no hay cambio, hay egoísmo, la boca llena de palabras, pero el corazón está lejos de las necesidades de los más pobres”, valoró.

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