¿Cuáles medios?

Santiago Troche

En la Página de Opinión de LA PRENSA del sábado 12 de julio se pudo leer un artículo titulado “¡Esos medios!”, de Ricardo Guerrero. Se podría decir muchísimo sobre ese artículo; desde lo aterradoramente incoherente que es, pasando por lo parecido a una mala copia de un artículo del escritor uruguayo Eduardo Galeano, y hasta que es, en sí mismo, un reflejo del verdadero problema con los medios de comunicación.

El problema no es que los medios de comunicación “difunden el desprecio y enseñan el autodesprecio a los vencidos”, como dice Guerrero, aunque eso suene muy bonito. El problema es otro; el problema es que los medios de comunicación ni son medios ni comunican, son fines en sí mismos; empresas cuyo único objetivo es producir capital. Son megáfonos del poder, del verdadero poder, no de los políticos peleles que no hacen más que pelearse por ser títeres del poder y mientras alejan a la gente del debate político, elitizándolo, acercan fotos de cabezas aplastadas y muchachitas en bikini. Pan y circo, los medios se encargan del circo. El problema es que los medios sistemáticamente tratan de desviar la atención de lo que es realmente importante.

Mientras un puñado de hombres se encierran a decidir el futuro de este país, dizque negociando tratados de libre comercio, que con lo que menos tienen que ver es con comercio, la prensa nacional se pasa semanas hablando sobre los famosos magistrados de la Corte Suprema de Justicia y dando los pormenores de los pleitos políticos como quien presenta una pelea de boxeo; que si son o no son, que si dicen o dejan de decir, que si hacen o dejan de hacer, cuando lo cierto es que después de firmado el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos los tan publicitados magistrados van a terminar dirimiendo sobre robos de gallinas, porque lo otro, si se privatiza o no el agua, si tal o cual empresa va a ser indemnizada por el Estado o si va a pagar multas, o si los capataces de las maquilas tienen o no derecho a hacer abortar a una mujer a patadas, eso lo decidirán otros tipos, que no son de acá, que no viven acá, que no trabajan acá, que trabajan en la Organización Mundial del Comercio, en Ginebra. Pero de eso no escriben los medios de comunicación.

Artículos como el de Guerrero, que en vez de cuestionar el enfoque (en varias ocasiones rayando lo racista) que los medios de prensa le dan a temas como la Costa Atlántica nicaragüense y el narcotráfico, que en vez de problematizar sobre el hecho de que propuestas alternativas para salir de la miseria son sistemáticamente silenciadas, o sea que en vez de atacar causas se dedican a pellizcar síntomas con frases hechas son un claro reflejo de cual es el problema con los medios de comunicación.

“Los medios de comunicación difunden el desprecio y enseñan el autodesprecio a los vencidos”, escribe Guerrero y tres párrafos más abajo dice estar “… harto de ver (…) políticos corruptos, depravados, homosexuales y sin corazón” y no le parece que nombrar la homosexualidad entre la depravación y la falta de corazón sea difundir el desprecio hacia los homosexuales. No parece darse cuenta que así se convierte en parte del problema que con palabras tan lindas y tan prestadas simula atacar.

El autor es periodista independiente.

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