Rigoberto Calderón, el esforzado jabalinista, incluído a última hora en la tropa pinolera. (LA PRENSA/Archivo)

¿A qué vamos a Dominicana?

Hay mejor avituallamiento, pero lo más importante es la preparación Wilder Pérez R. [email protected] La última vez que Nicaragua participó en los Juegos Panamericanos fue en 1999, la más reciente edición. De las ocho disciplinas que se llevaron, dos prometían medallas, el béisbol y el tiro. No se ganó ni una. Hasta se consideró una […]

  • Hay mejor avituallamiento, pero lo más importante es la preparación

Wilder Pérez R. [email protected]

La última vez que Nicaragua participó en los Juegos Panamericanos fue en 1999, la más reciente edición. De las ocho disciplinas que se llevaron, dos prometían medallas, el béisbol y el tiro. No se ganó ni una. Hasta se consideró una “proeza” el cuarto lugar que alcanzaron los deportes antes mencionados.

En este 2003 la situación es la misma. Si se toma en cuenta que 44 años atrás, en los III Juegos de Chicago, la delegación pinolera logró una medalla —de bronce en boxeo—, el desarrollo del deporte nicaragüense tendría una razón más para explicar su retroceso.

Por eso hoy, aún con las posibilidades que tienen en tiro Svitlana Kachshenko, en judo Xochilt Arauz, y en béisbol los seleccionados, con todo y que esta vez los atletas irán mejor equipados, un cuarto lugar nuevamente sería la gloria.

Reconociendo las dificultades que atraviesa el deporte nacional, producidas por la crisis económica del país, declarado recientemente el menos desarrollado de Centroamérica por el PNUD (Programa de Naciones Unidas para al Desarrollo), Eduardo Abdalah, vocal y coordinador de la Comisión Técnica del Comité Olímpico Nicaragüense (CON), expresa que “tenemos que ubicarnos regionalmente, estar punteando a nivel centroamericano, todo lo que viene después es ganancia”.

EL VIAJE

Tomando en cuenta que el Gobierno actual ha seguido el ejemplo de sus antecesores, de “gastar cinco córdobas en salud que podría ahorrar si diera uno de ellos al deporte”, en términos de la Organización Mundial de la Salud, asistir a estos juegos podría parecer una necedad. Pero los miembros del CON lo ven como una necesidad. Es obvio que salga de ellos, y lo explican.

“Deportivamente no nos podemos aislar, la falta de fogueo, la falta de viajes de nuestras selecciones hace que la calidad baje, y en un evento tan grande para nosotros como los Panamericanos, no puede ser una excepción para nosotros, estamos obligados a competir, y sí tenemos posibilidades en boxeo, tiro, judo y béisbol”, asegura Abdalah.

Pero al pedirle situaciones más reales y menos “defensivas” que “ir porque es mejor que no ir”, al funcionario responde que “esto abre las puertas a muchas cosas, primero la proyección de los dirigentes, las oportunidades en cuanto a intercambios entre países que son potencia, los convenios; posibles donaciones o asistencias técnicas se consiguen a través de este tipo de eventos, son oportunidades, también para conocer qué cosa es el alto nivel deportivamente hablando, esa experiencia, y ese conocimiento que se adquieren participando”.

LA DELEGACIÓN

Gracias a un millón y medio de córdobas, que se traducen en poco más de cien mil dólares, aprobados por la Asamblea Nacional para este viaje, cuyo presupuesto es de 81 mil 259 dólares, según Félix Correa, las 76 personas que viajarán (70 según el informe oficial), irán equipadas de forma “decente” este año. A su juicio, un poco mejor que en la última edición de los Panamericanos.

Desde luego, esta mejoría no sería posible sin que cada federación deportiva buscara sus propios medios de financiamiento… o si los mismos padres de familia o atletas, no hicieran sacrificios por su deporte.

Así tienen garantizados los pasajes aéreos (40 mil dólares en total), el uniforme de desfile (nueve mil 800 dólares), la inscripción por atleta (cinco dólares), inscripción por deporte (900 dólares en total), cuatro dólares por atleta a la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA), más los viáticos, imprevistos y compra de souvenir.

Los últimos datos no fueron revelados, según Correa y Abdalah, para evitar que, como en años anteriores, algunos atletas exijan más dinero o avituallamiento del establecido, de manera que perjudique necesidades reales.

En el caso de los uniformes de competencias, sólo se facilitó dinero a algunas federaciones. Ocurrió lo mismo en torno al material deportivo y gastos médicos. Respecto a los viáticos, ciertas entidades lograron conseguir algo extra para sus atletas. El excedente, casi 19 mil dólares, será traspasado a distintas federaciones deportivas.

Pero esto no es para alegrarse. “Ellos no alcanzan ni la décima parte de lo que un atleta requiere para poder sobresalir”, sentencia Abdalah. Luego explica que esto se debe a que la parte más costosa del viaje, es la preparación del atleta, y eso incluye varias giras a otros países para foguearse previo a los Panamericanos, más la preparación y la alimentación.

Eso, sencillamente no existe para el CON, que sólo puede distribuir becas olímpicas que le donan organismos internacionales. Ejemplo de esto es que Arauz hace pocas horas participó en el Centroamericano de Judo por cuenta de la federación y sus padres, y la selección de béisbol también lo hizo este fin de semana, por cuenta de su federación.

En este contexto viaja la delegación nicaragüense a los XIII Juegos Panamericanos de Santo Domingo. Nuevamente, un cuarto lugar sería la gloria, y una medalla alcanzaría dimensiones de grandeza.

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