Fotos: LA PRENSA/M. Esquivel

¡Man jaba Irak!

Cuando estalló la primera guerra del siglo XXI, en Irak, nadie imaginó que 230 nicaragüenses viajarían en misión humanitaria hacia aquella milenaria tierra del Medio Oriente, donde alguna vez estuvieron los Jardines Colgantes de Babilonia y donde alguna vez fue El Edén. Los primeros 115 miembros de la Fuerza de Tarea de Apoyo Humanitario-Nicaragua, están […]

  • Cuando estalló la primera guerra del siglo XXI, en Irak, nadie imaginó que 230 nicaragüenses viajarían en misión humanitaria hacia aquella milenaria tierra del Medio Oriente, donde alguna vez estuvieron los Jardines Colgantes de Babilonia y donde alguna vez fue El Edén.
    Los primeros 115 miembros de la Fuerza de Tarea de Apoyo
    Humanitario-Nicaragua, están listos para la misión de seis meses. Consideran la misión un honor y un desafío, y confían en que ésta no será la última misión de sus vidas

Eduardo Marenco Tercero [email protected]

El sargento tercero Felipe de Jesús Solórzano sabe que en la vida de un zapador hay lugar para una sola equivocación. Aunque va confiado a Irak, pues considera que su traje es “responsable” y que lo cuida de las esquirlas hechas para mutilar. Su familia en Managua se quedará con el alma en un hilo, sobre el filo de la navaja, contando los días para que él vuelva.

A la vivienda del sargento tercero Solórzano se llega por un camino de tierra que se vuelve un fango intransitable cuando llueve, entre el vericueto de casas hechas de ripios y la telaraña de alambres del tendido eléctrico ilegal. Donde vive, así como se han “pegado” ilegalmente al tendido eléctrico, deben emprender largas caminatas para “acarrear” agua para el consumo y la higiene personal. A miles de kilómetros de su vivienda, en Annajaf, el sargento tercero Solórzano se encontrará con un pueblo de origen étnico y cultural distinto al suyo, pero con las mismas o peores necesidades.

“Es momento ya para que Nicaragua dé algo por todo lo que ha recibido en ayuda”, dice el sargento, mientras da de comer una galleta a la “heredera” del trono en su hogar, la más pequeña de sus niñas, Mayerly Lucía, de tres años. Detrás de ambos, en un biombo que hace de pared, están los afiches de Superman y la Mujer Maravilla, los héroes que advierten a los niños campesinos de América Latina, que hay que tener cuidado con las minas antipersonales sembradas cerca de sus casas. No hay mayor ilustración en su vivienda, a excepción de un mensaje escrito con tiza sobre la puerta: “Dios te ama… Dios es amor” y un letrero desde donde se ofrecen helados y refrescos.

En el patio, protegido por un muro hecho de viejas láminas de zinc, un perro callejero color ceniza al que llaman “Lobo” dormita junto un fogón apagado y los vecinos se asoman curiosos por la entrevista con LA PRENSA.

Él no tiene ansias por el viaje a Irak. “Así es la vida del militar: una vez está aquí y mañana está en otro lugar”, explica el sargento, mientras viste su traje de zapador. Al verlo con su casco y lentes protectores, Mayerly Lucía se asusta y se esconde en el patio trasero.

VAN A UN PAÍS POLVORÍN

Al igual que el teniente primero Francisco González Pavón, segundo jefe del destacamento de ingenieros que viajará a Irak, integrado por zapadores y personal logístico, el sargento tercero Solórzano sabe que llegarán a un país que para muchos es todavía “tierra de nadie”.

González está claro de que Irak es “un polvorín”. “Sabemos que en aquella región ha habido un alto nivel de hostilidades y algunos focos de resistencia, pero nuestra misión es humanitaria, no entraremos en combate, y estamos orgullosos de cumplir con la misión encargada por nuestro alto mando”, asevera.

DEMOLERÁN RUINAS Y POLVORINES ABANDONADOS

Asegura que la labor de desminado será “aislada” porque los zapadores se concentrarán en la detonación de arsenales y polvorines, así como en la demolición de edificios en ruinas.

“Mi familia está triste, pero somos cristianos y confiamos en que todos los zapadores regresaremos sanos y salvos por la gracia de Dios”, expresa González en su casa de habitación, ubicada en el anexo de Villa Libertad, otro asentamiento.

González tiene siete años de experiencia como zapador y en la actualidad es jefe de pelotón. Su primera experiencia a inicios de los noventa fue en el desminado de la Planta Centroamérica, en Jinotega.

Un zapador se juega todos los días la vida en Nicaragua por un salario de 180 dólares en caso de ser detectorista, sondeador o jefe de escuadra; y 160 dólares cuando es explosivista. Los oficiales ganan un salario de C$3,065 más doscientos dólares, según González. Todos cuentan con seguro de vida.

En la actualidad, sin embargo, es un secreto militar cuánto ganarán como estipendio y si en Irak tendrán seguro de vida.

RESISTENCIA IRAKÍ ADVIERTE A ALIADOS

El periodista español Alfonso Rojo, enviado especial a Bagdad del diario “El Mundo”, de España, informó de las amenazas del Ejército de Liberación Irakí contra las tropas aliadas, en un artículo del que presentamos un extracto:

Las tropas españolas ya han sido advertidas. Varios grupos que reivindican integrar la resistencia iraquí han amenazado con atacar a los contingentes militares que envíen a Irak países aliados de EE.UU. como España, Polonia o Bulgaria.

Los distintos anuncios han sido realizados a través de dos cadenas de televisión en lengua árabe, Al Yazira y Al Arabiya.

“Rechazamos con energía y anunciamos que opondremos resistencia armada contra cualquier intervención en nuestro país, se haga bajo el paraguas de la ONU, del Consejo de Seguridad, la OTAN o los países árabes”, reza el mensaje leído en la cadena de televisión de Dubai por el hasta ahora desconocido Ejército de Liberación Iraquí.

La cadena Al Yazira, que jamás es ajena a este tipo de espectáculos, ha sido el medio elegido por las autodenominadas “Brigadas de la Revolución de 1920 de la Resistencia Nacional Islámica Iraquí” para efectuar un aviso similar.

«ANA SADIC (SOY UN AMIGO)»

Los 115 miembros de la Fuerza de Tarea de Apoyo Humanitario ya cancanean la lengua árabe. Han aprendido a decir ¡Hola! (Man jaba), Soy un amigo (Ana sadic) y Soy nicaragüense (Ana min Nicaragua). Los varones tienen claro que no pueden piropear a nadie y que al ladrón le cortan la mano, en cambio, las mujeres saben que no pueden estrechar la mano de nadie.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí