Edgard Rodríguez C. [email protected]
El pasado 13 de junio, mientras la noche descendía en Nueva York, los Cardenales de San Luis sintieron los reflectores del “Yankee Stadium” a la altura de sus párpados.
La velocidad de Roger Clemens los cegó en una jornada en la que el “Rocket” provocó un doble impacto, al aterrizar en la pista de los 300 éxitos y llegar a 4 mil ponches.
Pero ese fue sólo uno de los grandes acontecimientos que ocurrieron en la primera mitad de esta espectacular temporada de béisbol, que hoy despega con su segunda parte.
Sammy Sosa agregó más brillo a su magistral trayectoria con el cuadrangular 500 de su carrera. Rafael Palmeiro hizo lo mismo más tarde, mientras el público se excitaba.
Kevin Millwood abrió muchos ojos con un no hitter ante los Gigantes y luego seis lanzadores de Houston hicieron lo mismo con los poderosos Yanquis en Nueva York.
Kansas City, que parecía a la medida para deprimir a sus seguidores, está dominante en el centro de la Liga Americana y su “as” es José Lima, extraído de una liga independiente.
Hay mucho para ver en esta segunda fase. A Fred McGriff le faltan 12 jonrones para llegar a 500 en su carrera. A Ken Griffey Jr. 19. Pero las lesiones los han acechado.
Barry Bonds debe superar a su padrino Willie Mays en el tercer puesto de los más jonroneros de todos los tiempos. Lleva 643, así que busca 17 para alcanzar los 660 de Mays.
John Smoltz parece camino a romper el récord de rescates que estableció Bobby Thigpen, de los Medias Blancas con 57 en 1990. Smoltz acumula 34.
Mike Maroth y Jeremy Bonderman, de Detroit han perdido 13 veces cada uno. El último perdedor de 20 juegos en una campaña, fue Brian Kingman, de Oakland en 1980.
BENÍTEZ A YANQUIS
Los Yanquis adquirieron ayer al poderoso relevista dominicano Armando Benítez, de los Mets, a cambio de los lanzadores Jason Anderson, Anderson García y Ryan Bicondoa.
Benítez, de 30 años y 6.4 pies, lleva 3-3 y 3.10 este año, con 21 salvados en 28 chances. Tiene 50 ponches en 49.1 innings, con 41 hits y 24 bases. Tiene 197 salvados de por vida.