Muere al caer de cascada

Jerónimo Duarte PérezCorresponsal / Nueva Guinea Roman, Times, serif»> Muere al caer de cascada Jerónimo Duarte PérezCorresponsal / Nueva Guinea Una mujer de 48 años pereció cuando se precipitó en una cascada de 15 metros de altura, luego que el río La Tigra, en la comarca San José, Nueva Guinea, la arrastrara cuando ésta cayó […]

Jerónimo Duarte PérezCorresponsal / Nueva Guinea

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Muere al caer de cascada


Jerónimo Duarte Pérez
Corresponsal / Nueva Guinea




Una mujer de 48 años pereció cuando se precipitó en una cascada de 15 metros de altura, luego que el río La Tigra, en la comarca San José, Nueva Guinea, la arrastrara cuando ésta cayó accidentalmente en sus corrientes, crecidas por el paso de la onda tropical número 20, el martes pasado.

Santos Vásquez Barrera, de 48 años, pretendía visitar a sus familiares en la comunidad El Lajerito y tenía que pasar obligatoriamente por el río La Tigra, según informó José Camilo Morales, alcalde de San José.

Reina y Ofelia Vásquez Barrera, hermanas de la víctima, señalaron que ésta intentaba cruzar el río, a las ocho de la mañana, pero cuando la víctima puso el primer pie en el agua, se le cayó una maleta que llevaba en la cabeza e intentó recuperarla. Vásquez se agachó y un tumbo hizo que cayera en la corriente, que la arrastró hasta el salto del río, donde se precipitó unos 15 metros hacia abajo. Falleció instantáneamente.

Reina y Ofelia, al ver que su hermana había caído al agua, trataron de rescatarla, pero notaron que el río estaba crecido y no lo hicieron. Luego optaron por buscarla, encontrándola como a unos 200 metros de la cascada, ya sin vida. Su cuerpo presentaba graves golpes en la cabeza.

ESCAPA DE MUERTE SEGURA

El productor Julio Peñasco Postrán, de 36 años, escapó de morir cuando fue arrastrado con todo y bestia por el río El Almacén, a unos 20 kilómetros al sur de Nueva Guinea.

Postrán señaló que eran casi las dos de la tarde del martes cuando llego al río, y notó que la corriente estaba crecida, pero por la prisa de llegar a su casa, se lanzó al agua porque confiaba que su bestia era “buena a nadar”.

Pero un tumbo de agua lo volteó con todo y caballo, y las corrientes lo arrastraron hasta un árbol del cual se asió, mientras que el animal se ahogaba. Don julio descendió del árbol hasta que el río bajó sus niveles, cinco horas después.

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