Familia y sociedad

Marlon José Navarrete Espinoza La crisis de estabilidad social en Nicaragua se debe mucho a que la familia está debilitada puesto que los principios morales que la sostienen se han desplazado, consecuencia de años de guerra, cultura machista, así como educación deficiente desde el hogar. Por eso hoy vemos más divorcios, más separaciones conyugales y […]

Marlon José Navarrete Espinoza

La crisis de estabilidad social en Nicaragua se debe mucho a que la familia está debilitada puesto que los principios morales que la sostienen se han desplazado, consecuencia de años de guerra, cultura machista, así como educación deficiente desde el hogar. Por eso hoy vemos más divorcios, más separaciones conyugales y mayor número de hogares destruidos.

Nos negamos a recapacitar o visualizar las graves consecuencias de dolor, pena y frustración que se arraigan en los afectados, sobre todo los hijos, en quienes recae un sentimiento de culpa, fracaso y abandono. En el futuro se repetirán los mismos errores de los padres como una odiosa herencia que es cadena viciosa, repetitiva de generación en generación. Lo peor es que hay una corriente de opinión generalizada que tiende a creer esto como normal o aceptable.

Los gritos, las ofensas y los insultos toman el lugar del diálogo y el respeto; la violencia suplanta al entendimiento o tolerancia, la irresponsabilidad aplazó al compromiso y el egoísmo al amor. La comunicación desaparece y los buenos modales se pierden ante las malas costumbres. En gran medida nuestra sociedad es el reflejo de nuestros hogares. Ésta es una trágica realidad que debemos afrontar y solucionar si queremos sobrevivir civilizadamente.

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