el señor de los anillos III

Angélica Martínez [email protected] “El Señor de los Anillos” fue escrita hace más de cuatro décadas por JRR Tolkien, un catedrático de la universidad de Oxford. En la tercera y última parte de este libro, el Señor Oscuro amenaza el reino de Gondor. Minas Tirith, la ciudad amurallada, corre un serio peligro si no consigue la […]

Angélica Martínez [email protected]

“El Señor de los Anillos” fue escrita hace más de cuatro décadas por JRR Tolkien, un catedrático de la universidad de Oxford. En la tercera y última parte de este libro, el Señor Oscuro amenaza el reino de Gondor. Minas Tirith, la ciudad amurallada, corre un serio peligro si no consigue la ayuda de la Comunidad del Anillo.

Con la intención de dejar el camino libre a Frodo y Sam en su misión, el mago Gandalf decide enfrentarse a Sauron y sus esbirros con la ayuda de sus aliados. Empieza la Guerra del Anillo… Contrario a lo que ocurre con la mayoría de las secuelas, en ésta, se sobrepasan las expectativas del público y el éxito está garantizado de antemano.

Aunque cualquiera pensaría (por lo fantástico del argumento y los efectos especiales que aparecen en la película), que en verdad esta novela fue creada por algún adolescente, inspirado en la Guerra de las Galaxias. Pero recordemos que la ficción empezó con autores muy anteriores a Tolkien. Hablamos de Julio Verne.

Cuando Hollywood recreó 20 mil leguas de viaje submarino en la pantalla grande el público se sorprendió al descubrir que para la imaginación no existen límites. ¿Cómo un hombre del siglo pasado pudo concebir una máquina tan fantástica (el submarino) que aún ni se soñaba en inventar? La imaginación no conoce límites.

Si embargo, nunca va a ser igual ver la versión hollywoodense de un texto que leerlo. Para muestra un botón. Fíjense en lo que pasó con La casa de los Espíritus. La crítica fue despiadada. Lo que ocurre es que al pasar el argumento original a la pantalla mucha de la carga emocional y descriptiva que le imprimió el autor se pierde bajo la reinterpretación de los productores y directores de cine.

Tampoco estoy boicoteando a las salas de cine diciéndoles que no vayan a ver las películas. No. Sólo me parece justo que antes de ir a pagar los 45 córdobas que cuesta la entrada al cine, lleven un criterio de la versión impresa y puedan comparar.

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