Esta foto tomada ayer por personal del Ejército de Nicaragua, muestra uno de los misiles SAM 7 que se encuentran almacenados en bodegas de alta seguridad de la institución militar. (derecha) General Javier Carrión, Jefe del Ejército de Nicaragua.

Nicaragua no afloja los SAM 7

Xiomara [email protected] La reestructuración de los ejércitos de Centroamérica, impulsada por el gobierno de Estados Unidos, no es un tema a corto plazo según el Jefe del Ejército de Nicaragua, general Javier Carrión, para quien, incluso la destrucción de los misiles SAM 7, forma parte de un consenso regional que no parece alcanzarse a la […]

Xiomara [email protected]

La reestructuración de los ejércitos de Centroamérica, impulsada por el gobierno de Estados Unidos, no es un tema a corto plazo según el Jefe del Ejército de Nicaragua, general Javier Carrión, para quien, incluso la destrucción de los misiles SAM 7, forma parte de un consenso regional que no parece alcanzarse a la velocidad que demandan los intereses estadounidenses. “Ellos están dirigiendo un proceso de remodelación de las Fuerzas Armadas de Centroamérica, de cara a sus propios intereses”, comentó Carrión a LA PRENSA

Cuando a inicios de este año el gobierno de Nicaragua presentó públicamente su iniciativa de desarme regional, que incluía la posible destrucción de los misiles SAM 7 en poder del Ejército de Nicaragua, se calculó que la misma, por coincidir plenamente con la sensibilidad de Estados Unidos sobre su seguridad nacional, reportaría al país beneficios que hasta ahora han estado por debajo de las expectativas oficiales.

Privadamente se ha conocido que el presidente Enrique Bolaños se siente frustrado por el escaso apoyo económico de Estados Unidos, a pesar del pleno respaldo político ofrecido en este tema y otros como la guerra en Irak.

Esta versión pareció confirmarse el pasado 29 de mayo de este año en el Puerto El Bluff (RAAS), cuando la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua entregó a la Fuerza Naval del Ejército, un guardacostas (Dabur 205), acondicionado para combatir el narcotráfico.

“Esta modesta contribución de una nave, que aunque vieja pero recién reconstruida, que trabajará con eficiencia, da un aporte significativo para las capacidades y necesidades de Nicaragua, pero también ante el alarmante flagelo del narcotráfico, es todavía un modesto aporte significativamente pequeño para las necesidades y los retos con que nos enfrentamos”, dijo el mandatario en su discurso de agradecimiento en esa ocasión.

De hecho, según fuentes gubernamentales, el tema sobre el desarme y reestructuración del Ejército ha alcanzado un mayor consenso interno que también pudo notarse en la decisión del Ejecutivo de incluir al Ejército y a la Policía en una Comisión Interinstitucional que estudia el tema, comisión de la que inicialmente estaban excluidas las Fuerzas Armadas.

“Nosotros hemos hablado con el Presidente en esta dirección y nos sentimos muy cómodos con el presidente Bolaños trabajando este tema, no vemos una distancia conceptual”, dijo el general Javier Carrión en una entrevista en la que analiza la propuesta de Estados Unidos de reestructurar las Fuerzas Armadas de la región, el destino de los SAM 7 y el excedente de armas.

Este tema de la reestructuración del Ejército, que en la boca de Estados Unidos parece una novedad, pero que ya lo ha venido planteando el presidente Bolaños desde que era vicepresidente, ¿cómo se expresa dentro del gobierno esta discusión entre civiles y militares? ¿dónde hay divergencias, dónde hay afinidad?

Hay que decir que estamos iniciando una discusión, que no es la primera, pero que las circunstancias del país nos van llevando a perfeccionar la discusión. La gran discusión entre civiles y militares se dio con la reforma del 95 y eso fue un gran éxito para el país en su conjunto, porque mejoró el andamiaje jurídico que requerimos para enfrentar las nuevas amenazas. ¿Ahora, qué está pasando? Dentro del marco de la modernización y de algunos conceptos de Estados Unidos, de cómo deben ser los ejércitos (…) a partir de los ataques terroristas del 11 de septiembre y la secuela de esa guerra a nivel mundial y la importancia de la narcoactividad en Centroamérica, han hecho que nuestros Estados vuelvan a tener el tema militar otra vez en el concepto de revisarlo, de modernizarlo y crear la base de la defensa nacional modernizada y estamos trabajando en esa dirección, yo diría que con bastante lentitud, pero que preferimos hacerlo seguro, pero sin correr.

Aparentemente, así como desde el gobierno de Estados Unidos hay presión sobre este tema, también desde el gobierno de Nicaragua hay quienes presionan. ¿Cuál es su comentario? ¿cómo se manejan estas presiones?

Ciertamente, los Estados Unidos están planteando una remodelación de las Fuerzas Armadas centroamericanas tal vez más aceleradamente de lo ideal para Centroamérica, y ciertamente hay criterios internos de cómo se debe conducir, sin embargo tiene unos pasos metodológicos y procedimentales desde el punto de vista legal, de tal forma que para nosotros lo importante es que si debemos hacer una discusión de la modernización de las Fuerzas Armadas no nos oponemos a ello, somos abanderados de esto a nivel regional, no le tenemos temor, sin embargo tampoco lo podemos hacer a ojo y semejanza de otros que no viven nuestros problemas, porque lo primero que hay que hacer es recoger el sentimiento del Estado nicaragüense y sus dificultades y a partir de eso poder ofertar a los otros Estados nuestra realidad y nuestra forma de dirigir el tema de la defensa nacional.

Dicho al revés, lo que dice es que desde afuera tampoco el gobierno de Estados Unidos, independiente de lo que quiera, no puede pasar por encima de esto.

Creo que eso es lo más lógico en ese sentido. Nosotros hemos sido los primeros en decirle a Estados Unidos que se preocupe por Centroamérica dentro del marco del Plan Colombia, porque ellos no han visto lo que nosotros hemos visto por muchos años y es que íbamos a ser un foco de operaciones de la narcoactividad; como ellos tienen una visión mundial, Centroamérica en su momento no es tan importante, ahora están reaccionando en el cambio de las Fuerzas Armadas, pero para darle respuesta a un fenómeno que los afecta a ellos, están dirigiendo un proceso de remodelación de las Fuerzas Armadas de cara a sus propios intereses, que coinciden tal vez con los nuestros, pero no todos los intereses pueden ser coincidentes.

Pero da la impresión que esa historia del Libro Blanco, balance razonable de fuerzas, como que va muchísimo más despacio que la presión que ellos le están metiendo.

Es que no se puede ir más rápido, aquí lo importante es que ellos han manifestado un interés y aparentemente están urgidos de los cambios, pero los cambios deben conciliarse en nuestros países. (…) Entonces no se trata de oponerse a un cambio, se trata de caminar con la misma velocidad, pero el país puede caminar por una senda más segura primero, porque hay que formar un grupo de discusión que permita encontrar la realidad nicaragüense y su perspectiva sobre todo, es una mesa de consenso de todos los sectores, eso no se puede imponer y tiene que llegarse en su momento de tal forma que nosotros estamos trabajando aceleradamente con el Ministerio de Defensa, pero probablemente no lo podamos tener en los tiempos que se requeriría. Para el 12 de julio lo que habrá es una plataforma de propuesta de cómo se concebiría la discusión del control y limitación de armamento en Centroamérica. El Presidente, para esa fecha lo que quiere es eso. Esa discusión es de consenso, iniciaría un proceso de negociación centroamericana, no estaría el dictamen de con cuántas armas y cuántos hombres vamos a quedar, eso es otro proceso que el Tratado Marco de Centroamérica ya lo asume dentro del balance razonable de fuerzas, que es un sistema de homologación de una tabla numérica de valores de qué es lo que vale cada sistema defensivo, ofensivo y después compararla con los países vecinos para que sepamos que estamos equilibrados militarmente y uno no amenaza al otro.

OK. Digamos que este tema es a mediano o largo plazo, pero a corto plazo está el tema del excedente de armas y de los SAM 7, ¿eso va a caminar más rápido?

Todavía no estamos seguros de cómo va a caminar. Hemos tenido una serie de discusiones internas, pensamos que hay que hacer una propuesta del Estado nicaragüense, pero el problema es esto: el SAM 7 es un sistema defensivo que existe contra aviones ofensivos y el decreto presidencial dictamina que nuestra propuesta debe estar dentro del balance razonable, entonces para que camine lo de los SAM 7 tiene que caminar todo en su conjunto y para esto tiene que haber una discusión centroamericana sobre el balance razonable, entonces a corto plazo pueden alcanzarse algunos objetivos, pero no sabemos cuáles todavía, porque no depende de la unilateralidad que quisiera la Fuerza Armada nicaragüense de cómo modernizarse más rápido, o de la agenda de un Presidente, sino que depende de una discusión, de una aceptación de todas las partes involucradas.

¿No es que están soltando los SAM 7 ya?

No.

¿Cuántos son?

Tenemos nuestro inventario, no podemos decirlo por clasificación militar. Los SAM 7 están sumamente revisados, custodiados, dictaminados, hemos facilitado datos a Estados Unidos para que tengan confianza en nuestra vigilancia, han venido equipos especiales para mejorar la seguridad, nos están ofreciendo apoyo. Aquí han venido comisiones de la Fuerza Naval, de la Fuerza Aérea, de Fuerzas Especiales, estamos trabajando con la Logística, de tal forma que la discusión de cuántos son o qué va a pasar con ellos, es una discusión que todavía no ha comenzado, está condicionada al resto, obviamente hay una realidad y es que Estados Unidos está altamente sensible al tema de la seguridad de sus ciudadanos y sus bienes en el mundo, y nosotros estamos cooperando con ellos en esta dirección, pero el Estado nicaragüense tiene que actuar dentro de los procedimientos legales y constitucionales.

Y cuando hablamos de excedente de armas, ¿de qué estamos hablando, qué significa?

Pueden haber distintas figuras para determinar qué es un excedente de armas, nuestro planteamiento no es que el excedente se vea en una correlación de cuántos fusiles tenemos para la defensa de la nación, sino cómo puede el Estado nicaragüense preservar la ley constitucional de la independencia, soberanía e integridad territorial y sobre eso cuánto va a gastar el Estado en sus Fuerzas Armadas y cuánto va a recibir de apoyo internacional. Entonces, cuando decimos que tenemos una serie de fusiles AK guardados para futuras reposiciones del Ejército, no estamos hablando que tenemos excedente, estamos hablando que como el gobierno de Nicaragua no va a poder comprar armamento para poder dar a las Fuerzas Armadas sus fusiles para proteger al país como manda la Constitución, entonces podemos partir de que no hay excedente, pero ese es nuestro punto de vista, otro puede decir que sí hay excedente, pero lo que requiere el Estado es que tenga la certeza de cómo se suministran los instrumentos para la defensa. Entonces, la pregunta de cuánto es un excedente, puede tener distintas interpretaciones. Si podemos nosotros comenzar a determinar bajo una plantilla que estamos desarrollando, qué es la perspectiva del Ejército del 2005 al 2015 y estamos estudiando los elementos constitucionales de la carrera y lo que resulte de ese estudio, es que algo se pueda llamar excedente, se llamará excedente.

¿Qué tan de acuerdo está con la interpretación que hace el FSLN de que la reestructuración de los ejércitos es aniquilarlos? ¿siente usted que ese es realmente el fin de esta doctrina?

No tengo la información objetiva para poder calificar cuál va a ser el fin de esta discusión, yo lo que creo sinceramente es que hay una gama de intereses que se deben consensuar y perfilar en una doctrina de la defensa nacional, pero que no es un fin, no lo veo así, nuestras discusiones las vemos constructivamente con el ministro de Defensa, con el Presidente, con los Estados Unidos, en la CFAC (Confederación de Fuerzas Armadas de Centroamérica), hay un sentimiento de una remodelación militar en el mundo entero, entonces no es un problema sólo de Nicaragua. (…) No podemos pensar en que aquí hay una acción de finiquitar de uno u otro lado; el presidente Bolaños se manifestó por reformas militares, nosotros vimos que no hay problemas, él ha dicho que está conforme con el Ejército, entonces aquí lo importante es que en la definición lo que pesa es la constitucionalidad, yo no me remitiría a especular sobre el fin.

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