Díaz y Alemán

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El PParlamento Centroamericano (Parlacen) no anduvo con tantos impedimentos burocráticos ni trabas políticas para pronunciarse sobre el acto criminal que cometió el ex diputado César Díaz Flores, quien fue capturado hace dos semanas en la frontera sur de Nicaragua, con 7.2 kilos de heroína pura.

El Presidente de Honduras, Ricardo Maduro, inmediatamente dijo que el acto cometido por Díaz Flores era una vergüenza para su país. Definitivamente las autoridades gubernamentales y el Congreso de ese país le dieron la espalda al ex parlamentario centroamericano.

El juicio contra Díaz Flores continúa su curso en el Juzgado de Distrito de lo Penal de Rivas, donde la titular de esa judicatura resolvió no dar lugar a los alegatos de inmunidad que presentó el abogado defensor del hondureño. La justicia nicaragüense también ha sido firme en este caso de un extranjero que lo mantiene en la cárcel.

Sin embargo, la justicia no ha brindado trato igual al ex Presidente de Nicaragua, ex diputado nacional y miembro del Parlamento Centroamericano, Arnoldo Alemán Lacayo, quien entre otros casos, está acusado por lavado de dinero, figura jurídica castigada al igual que el tráfico ilegal de estupefacientes.

Alemán no ha ido a la cárcel por las bondades de la Juez Primero de Distrito del Crimen de Managua, Juana Méndez, de mantenerlo recluido en su casa de habitación. Seis meses después que a Alemán se le dictó auto de prisión por el delito de lavado de dinero, Méndez tampoco ha emitido sentencia firme sobre la cantidad de años que debe permanecer en la cárcel por este delito.

Tanto los políticos nacionales (liberales y sandinistas) como los del Parlacen han hecho todo lo posible porque se le dé un trato especial a Alemán y mantienen una serie de trabas jurídicas para ganar tiempo y que en algún momento haya una resolución favorable al ex Presidente de Nicaragua.

Ahora se han olvidado un poco de la inmunidad del Parlacen que cobija a Alemán y el pleito lo han llevado a la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ), donde los familiares, amigos y el abogado defensor del procesado creen que pueden obtener un fallo favorable.

El asunto es que los que imparten justicia (Policía, Fiscalía, jueces y magistrados) cuando quieren, hacen prevalecer la ley, pero cuando hay intereses personales, económicos o políticos, la norma se vuelve papel mojado.

Lo que los miembros del Parlacen se han encargado de reafirmar es que s&ia

Editorial
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