¿Nicaragua bien vale la pensión de Bolaños?

Guillermo Areas [email protected]

Son admirables la actividad y esfuerzos del señor Presidente de la República en su intento de sacar a Nicaragua del atolladero en que se encuentra. El país avanza de acuerdo a su capacidad económica. El manejo de la cosa pública ha alcanzado una transparencia pocas veces experimentada en el pasado. Se miran inversiones y creación de empleos. Pero existe la percepción en ese gran calificador que se llama pueblo, de que no hay avance, de que el trabajo del gobierno es insuficiente, que no hay austeridad, que no se han creado empleos, que la burocracia aumenta, etc.

Nada tiene que ver LA PRENSA con la percepción del pueblo. Aquélla lo único que ha hecho es publicar una encuesta. Creo que al respecto existen otros factores: a) Los asesores del gobierno en comunicación social han fallado en su tarea y han permitido que prime la percepción de un país sin despegue económico y sin empleos sobre la realidad que pregona el ingeniero Bolaños. No hay que olvidar lo que dicen los americanos, la política es humo para cubrir los errores y espejo para reflejar los aciertos; b) El gabinete y ad-láteres del Presidente no abonan políticamente a la imagen del gobierno, pues practican el refrán de que “en boca cerrada no entra mosca”. No hay decisión final respecto a lo que será del partido (PLC). Nadie se quiere arriesgar. Creo que hay que barajar el naipe y sacar nuevas cartas; c) Una brillantez política del FSLN ante las iniciativas de ley presentadas por el Ejecutivo a la Asamblea Nacional, oponiéndose a ellas para, con todos los tambores de guerra, desprestigiar al Gobierno y hacerlo aparecer como ineficiente, insensible, e incapaz, para luego, una vez conseguidos sus objetivos de consolidación de sus bases , votar a favor de las iniciativas. Quizás sería mejor decirle al FSLN: “Por favor, no me ayude compadre”. Ejemplo, los casos del Presupuesto, reforma tributaria, ley de equidad, etc.; d) Una bancada Azul y Blanco que en vez de presentarse como fortaleza del Ejecutivo, es una proyección de sus debilidades, y más que pargo rojo parece rémora del tiburón rojinegro; e) La percepción de que es un gobierno en el que los ministros con raras excepciones toman decisiones; f) De último, pero no lo menos importante, es la percepción de que el Presidente de la República, su gabinete y ad-láteres no hacen los sacrificios que la actual situación del país exige, ni se amarran la faja a como se le exige y obliga al pueblo.

El nicaragüense percibe que navega en un barco maltrecho, a la deriva en un mar bravío, mientras su capitán y tripulación que ya navegaron varios años con Arnoldo Alemán en otro barco de mejores condiciones, con piscina, sobre sueldos, y camionetonas, continúan en ese barco de mejor calidad. Un pueblo que ronda la miseria con ingresos per-cápita de 450 dólares anuales, no comprende los salarios de aquéllos que le exigen más sacrificios, ni mucho menos lo que llaman megasalarios del gabinete y megapensión del Presidente de la República, y esperan de éste que tome la iniciativa presentando un proyecto de ley para el reajuste de salarios y la eliminación de la megapensión.

Sería un duro golpe para el Ejecutivo que se aprobara una ley regulando su salario y su pensión. De ocurrir lo anterior el presidente Bolaños nunca pasará a la historia como el mejor Presidente de la República. Se olvidaría su lucha contra la corrupción, por la creación de un estado de derecho, por la generación de empleos, por una Nicaragua mejor, y se recordará únicamente la eliminación de los llamados megasalarios y megapensión por iniciativa de terceros.

El Presidente no debe dudarlo. El pueblo desea verlo con su tripulación en el barco maltrecho compartiendo los sacrificios y riesgos qu

Editorial
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