Daysi Valle Ruiz
En el diálogo de Platón llamado El banquete, se relata que después de la comida los participantes se recostaron, y el sabio Sócrates, maestro de Platón, se acostó solo. El homosexual Alcibíades se le acercó y quiso acariciarlo, pero el sabio se levantó y se alejó. Esta fue la conducta del filósofo que dijo: “Yo sólo sé que no sé nada”, humildad casi increíble en el hombre que poseía todo el saber de su época, cuya máxima de enseñanza era “conócete a ti mismo”.
En cuanto a El simposio, de Platón, la poetisa Gioconda Belli en LA PRENSA del ocho de junio de 2003 menciona que los bisexuales son una combinación de lo masculino y femenino, seres esféricos y dotados de cuatro piernas, cuatro brazos y dos caras. El simposio de Platón no menciona si tenían cráneo, con su respectivo cerebro, pues partir un cerebro en dos pedazos conduce a vida vegetativa. Además en El simposio se menciona que el ser esférico poseía dos genitales; uno masculino y otro femenino, por tanto al dividir al ser esférico masculino-femenino en dos mitades cada mitad tendría un órgano masculino y la otra mitad órganos femeninos. No puede ser entonces que ambas mitades se buscaran para una relación homosexual, ya que al partir el ser esférico quedaban seres de distinto sexo. Y no puede este mito ser el origen de la homosexualidad.
La poetisa Gioconda Belli cita textualmente a Platón: “Aquéllos que fueron separados de los hombres, persiguen a los hombres. Éstos son los mejores niños y jóvenes, cuya naturaleza es la más masculina de todas”. Según mis investigaciones los homosexuales no son superiores ni más masculinos que los heterosexuales. En ambos grupos humanos hay inteligentes y retardados mentales. No hay razón para el orgullo gay. Las enfermedades no enorgullecen y la psiquiatría los ha denominado personalidades psicopáticas, alteraciones de la conducta, sin disturbio mental evidente.
Médica