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El nombre del poblado Malacatoya salta cada año a las páginas de los periódicos, no por ser un destino turístico del país, sino porque las fuertes lluvias del invierno sumergen en cuestión de minutos a las nueve comunidades de esta comarca del departamento de Granada que algún día aspira a convertirse en municipio.
Las lluvias de la semana pasada provocaron la crecida del Río Malacatoya, el cual inundó unas cuarenta casas de la comunidad Tepalón número 2 que se ubica a escasos metros de la ribera del río.
Sin embargo, no son las inundaciones las que tienen lastimada a la población, sino la indolencia y el abandono de las autoridades locales y del Gobierno Central.
“Nuestras aspiraciones son de independizarnos. No queremos seguir a expensas de Granada. Ya es hora de que nos dejen ser municipio para resolver nuestras propias necesidades y problemas, pues aquí llevamos varias décadas abandonados”, dijo Pablo Muñoz Bautista, líder sandinista de la zona.
También la señora María Deolinda López Garay, quien brinda el servicio de transporte de granos y otros productos en la zona, y claramente identificada con el Partido Liberal, manifestó su descontento por tantas promesas incumplidas para una población que en su mayoría vive en la pobreza.
Ella asegura que para la campaña presidencial pasada fueron visitados por José Castillo Osejo (actual diputado liberal), Fabio Gadea Mantilla (actual diputado del Parlamento Centroamericano) y Edgard Navas (nuevo magistrado de la Corte Suprema de Justicia).
“Aquí vinieron prometiendo que traerían a Malacatoya los tales quioscos tecnológicos, que harían una mejor balsa para cruzar los vehículos en el río Tipitapa, en fin, el cielo y la tierra. Pero nada ha cambiado en el pueblo”, expresó la señora López Garay.
Las personas consultadas resienten grandemente el mal estado de los caminos, tanto por la trocha que va para Tipitapa como los tramos que van hasta Chontales y Granada.
Además, se quejan de un eterno problema: el cruce del río Tipitapa. Aquí desde hace unos 40 años los vehículos son transportados de una orilla a otra por medio de una balsa flotante que ofrece un servicio deficiente.