El embarazo empieza a observarse en la pequeña “Karlita”, cuyo estado de salud según los médicos es estable.

“Karlita” quiere confesarse

Hoy platicará con el sacerdote de la parroquia sobre su tragedia La niña fue abusada sexualmente en tres ocasiones por su propio padre, quien la mantenía amenazada Elízabeth Romero y Josué [email protected] POAS, DE ASERRI-COSTA RICA.- “Mi papá me agarraba a la fuerza y si gritaba, me pegaba”. Este es parte del escabroso relato en […]

  • Hoy platicará con el sacerdote de la parroquia sobre su tragedia
  • La niña fue abusada sexualmente en tres ocasiones por su propio padre, quien la mantenía amenazada

Elízabeth Romero y Josué [email protected]

POAS, DE ASERRI-COSTA RICA.- “Mi papá me agarraba a la fuerza y si gritaba, me pegaba”. Este es parte del escabroso relato en medio de lágrimas que realizó la pequeña “Karlita”, a su tía materna, sobre las violaciones a la que fue sometida por su propio padre.

La pequeña no ha podido hablar claramente con su familia, cada vez que lo intenta la ahoga el llanto, pero en los últimos días le ha insistido a su madre que la lleve a confesarse con el sacerdote de la parroquia local. Hoy domingo su familia la llevará para que la pequeña pueda hacerlo.

Esta criminal acción la cometió el hombre durante tres ocasiones, no le importó el llanto, ni el trauma que estaba provocando a su pequeña hija de apenas nueve años.

Pero las amenazas del padre de “Karlita”, iban más allá. Constantemente la presionaba con que la separaría de su madre si le contaba a ésta el bochornoso acto cometido en las noches que ambos quedaban solos.

“Así como a Panchito, así te va a pasar a vos”, aseguró la niña que le repetía su padre para obligarla a callar ante su progenitora.

“Panchito” es un niño que fue raptado en esa localidad costarricense, presuntamente por su padrastro y a quien la madre busca afanosamente.

LAGRIMAS A FLOR DE PIEL

La tía materna no puede abordar el tema sin que las lágrimas humedezcan su rostro. A veces considera que si la niña hubiese confiado en ella, la situación no habría alcanzado los extremos. Y repite que si hubiese conocido esto desde meses atrás habría autorizado un aborto.

“Cuando la veo llorar, le digo que no es la culpable, sino que es él (el padre) es el canalla”, afirma la tía de “Karlita”, mientras nerviosamente seca sus lágrimas.

Producto del trauma sufrido, la niña evita hablar del tema. Sin embargo, la tía aprovecha los momentos en que ambas quedan solas y le consulta sobre lo sucedido. “No me gusta tocar el tema para no hacerla llorar”, destaca la mujer.

En sus pláticas con la menor, la tía le insiste sobre el porqué nunca confió en ella y le advirtió sobre lo que estaba sucediendo. “Karlita” le comentó que escondió lo sucedido por temor a lo que ella (su tía), pudiera hacer.

“Usted no le iba a pegar, lo podía matar. Usted iba a estar presa por mí”, es la respuesta que la tía obtuvo de la niña.

El drama que vive esta familia empezó cuando tres días después de la celebración del Día de la Madres nicaragüenses el propio padre de “Karlita”, confesó a su cónyuge la acción cometida.

La mujer recuerda que ese día la niña estuvo triste, pero nunca sospecharon lo que podía estar sufriendo.

NO DESCARTAN ABORTO

La tía únicamente espera los resultados del médico forense, para solicitarle a los médicos la información sobre la situación clínica de la niña, porque de conocer que el embarazo significa un riesgo para ella, pedirán que se priorice la vida de “Karlita”.  

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