- El presidente estadounidense
recibe a su homólogo brasileño
en un ambiente franco y confiado
AP
WASHINGTON.- El presidente George W. Bush recibió el viernes al presidente Luiz Inácio Lula da Silva con una candorosa confirmación del peso que Estados Unidos le asigna a Brasil en el futuro de las Américas: “Brasil es una parte increíblemente importante de una pacífica y próspera Norte y Sudamérica”, le dijo.
“Puedo decir, desde la perspectiva de Estados Unidos, esta relación es vital, importante y creciente’’, agregó Bush al recibirlo en su despacho de la Oficina Oval de la Casa Blanca.
Lula da Silva lo había adelantado en el primer minuto de su encuentro el viernes con Bush: Brasil y Estados Unidos estaban dispuestos a poner la base de una relación para “sorprender al mundo’’.
Lo que siguió después fue un encuentro franco, desapasionado, amplio y confiado, según precondiciones adelantadas por los dos presidentes que, pese a los lazos históricos de sus países de trabajar en alianza en buenos y malos tiempos, se habían estado mirando recíprocamente con recelo en tiempos recientes.
Brasil es el 13er destino de las exportaciones estadounidenses. Estados Unidos es el principal mercado de exportación de Brasil y su principal fuente de inversión extranjera. El comercio bilateral recíproco anual es de más de 30,000 millones de dólares.
Pero, las diferencias que Brasil encuentra en el trato comercial y sobre las cuales Lula y sus colaboradores han hablado abiertamente, habían ensombrecido la posibilidad de sacar adelante, cuando menos en los plazos previstos, la gran ambición regional de Bush: el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Lula mira actualmente al ALCA como una opción importante, pero no con la misma premura que el fortalecimiento de sus relaciones con sus vecinos del Mercosur, la alianza aduanera que integra con Argentina, Uruguay y Paraguay.
“Primero el Mercosur y de allí el ALCA’’, había dicho en la reunión presidencial del Mercosur esta semana.
El nuevo gobierno argentino del presidente Néstor Kirchner y el que encabezará desde agosto Nicanor Duarte en Paraguay, se han alineado con Lula.
Pero, Estados Unidos ha dicho ya que la retórica antiestadounidense que caracterizó a Kirchner no ha sido oída en Washington, y quizás tampoco lo sean las tenues expresiones con el mismo tinte de Duarte y sus colaboradores.
Y en una demostración de que Estados Unidos espera mejores tiempos con Brasil, Bush dio a Lula una reunión ministerial en la Casa Blanca, un gesto sin precedentes para un país latinoamericano diferente de México, que es su vecino fronterizo y socio en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA).
Lula dijo que este tipo de encuentro –al que también sólo tienen acceso Canadá, el tercer socio del NAFTA, y la Unión Europea– estaba llamado a sentar las bases de una coordinación más directa entre Brasil y Estados Unidos, sin mediación de los despachos presidenciales.
Lula ha declarado su intención de no sabotear el ALCA en su visita a Washington en diciembre. Pero dijo que esperaba a cambio una apertura estadounidense a los productos brasileños, particularmente los agrícolas, a los cuales Estados Unidos protege con multimillonarios subsidios.
«BRASIL NO SÓLO ES FÚTBOL, MR. BUSH»
El Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, invitó ayer al Presidente de EE.UU., George W. Bush, a que visite Brasil “pronto” y compruebe personalmente que Brasil no sólo es carnaval y fútbol, sino que tiene otras “cosas maravillosas”.
“Espero que pronto tengamos una reunión en Brasil, para que el presidente Bush pueda ver personalmente las dimensiones y el tamaño de nuestro país, que Brasil no es sólo carnaval y fútbol. Tenemos otras cosas maravillosas, señor presidente”, le dijo Lula en el Despacho Oval de la Casa Blanca.
“Correcto. Gracias, señor”, respondió Bush.
Lula da Silva se declaró ayer “honrado” por la concesión del Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, y aseguró que entregará la dotación del galardón al programa “Hambre Cero”.
“Estoy honrado, no lo esperaba”, aseguró hoy Lula da Silva en unas declaraciones en Washington tras reunirse en la Casa Blanca con el presidente estadounidense, George W. Bush.