Marlon José Navarrete
Cuando caiga la tarde
y el sol no se vislumbre,
cuando llegue la noche
y la soledad te dislumbre,
te pido que recuerdes
que mi amor fue sincero
y aunque lejos estés
no olvides que te quiero.
Cómo olvidar tu radiante y delicada mirada,
tu sonrisa convertida en tierna caricia
envolviendo mis frías y desconsoladas manos
con tus momentos de contento.
Cómo olvidar aquel tiempo, juntos compartido
sólo fueron segundos o minutos
y sentí siglos en otro mundo.
Desde entonces para ti en mi corazón hay un hogar.
Cuando te conocí supe que la felicidad es dulce realidad
deseando poseer tus suspiros y los míos fueran tu canción de amor
y aún cuando mañana me des la espalda
lo mismo que hoy te quiero, entonces te querré.
Al estrechar tu mano
sin cesar siempre la dicha miré,
pues tu encanto conquistó mi tristeza
cuando me necesites a tu lado, ahí estaré,
en ti reposaré y de ser necesario
contigo moriré
para entregarte mi ansia desesperante.
Podrás ver entonces que mi necio, acomplejado y obsesivo sentimiento
era mi amor enloquecido y muriendo por tu ausencia.
Anclado en la bahía del olvido
rodeado de altos paredones de rechazo,
estoy perdido esperando tu clamor
y mi barco zarpará a rescatar tus sueños
para que no naufraguen y se ahoguen tus ilusiones y tus esperanzas,
como cuando se ahogaron las mías
viajando en el océano de la incertidumbre suplicando auxilio
y tuve que nadar entre tormentas y chocantes olas
para poner a salvo sus restos moribundos en la orilla.
Postrado en tierra se dimensiona mi mirada al cielo
y en cada nube viajan mis palabras de amor y besos hacia tu encuentro.