Luis Sánchez [email protected]
Se está exhibiendo en salas de cine de Nicaragua la última parte de la saga cinematográfica Viaje a las estrellas, a la que pusieron de título el sugestivo vocablo Némesis.
Némesis es la diosa de la venganza justiciera en la mitología griega. Es hija de la Noche, de quien Zeus también se enamora perdidamente. La Noche, para ocultarse de Zeus se transforma en gansa, pero éste la descubre y adopta a su vez la figura de un cisne (lo mismo que hizo para poseer a la bellísima Leda), y así pudo hacerle el amor a la seductora pero esquiva deidad nocturna.
Como resultado de la cópula con Zeus-cisne, la Noche-gansa puso un huevo que fue encontrado por unos pastores, quienes lo entregaron a Leda y del cual nació Némesis, del mismo modo que nacieron Cástor, Pólux, Helena y Clitemnestra.
Según otra versión, la madre de Némesis habría sido la Necesidad —o sea Ananké, hija de la Fortuna—, la de las manos de bronce que personifica la fuerza irresistible de las leyes de la Naturaleza y cuyo poder es tan grande que hasta el mismo Zeus le teme. En esta otra versión el huevo del que nace Némesis es encontrado por Atenea, quien se lo entrega a Leda para que alumbre a la deidad vengadora.
El primero que escribió sobre Némesis fue el gran poeta griego del siglo VIII antes de Cristo, Hesíodo, quien dice en su Teogonía que originalmente Némesis representaba el sentimiento moral de la justicia y de la equidad entre los humanos. Pero con el tiempo fue convertida en la deidad que preside el destino de los mortales y ejerce venganza sobre quienes obtienen riquezas de manera indebida y los que hacen mal uso de ellas, y sobre todo contra aquéllos a quienes por cualquier motivo no los alcanza la justicia humana.
Némesis es también la repartidora de la suerte y la desgracia entre los mortales, e igualmente castiga el orgullo, la soberbia, el amor ultrajado, la ingratitud, el perjurio, la impiedad, la codicia y la inhumanidad.
A Némesis se le representa como una imponente mujer alada, con lo que se significa la rapidez con que el castigo persigue al crimen. Blande una lanza con la que ataca al vicio, y con la otra mano levanta una copa llena del néctar divino que fortalece la virtud en su lucha contra la desgracia. Su frente es amplia, que denota su gran inteligencia; su mirada es profunda y severa; enérgico su caminar. La cabeza de Némesis está coronada con narcisos y un velo cubre su rostro, porque la venganza celestial es impenetrable y cae sobre los culpables cuando menos lo esperan.
También se representa a Némesis como una matrona que lleva en la mano izquierda una concha (para adivinar todo lo que ocurre), y en la derecha tiene una balanza con la que pesa las acciones buenas y malas de los mortales. El culto a Némesis se lo rinden los griegos bajo los nombres de Adrastea y Ramnusia.
Hay quienes creen que así como la Discordia tiró su manzana en Nicaragua, también Némesis vino a cobrar venganza justiciera contra algunos poderosos ex gobernantes codiciosos y soberbios que se enriquecieron de mala manera, a expensas de la gente que trabaja honradamente y de una población azotada por la pobreza.
Ojalá que así fuera.