César Muñoz AcebesEFE
WASHINGTON.- Estados Unidos instó ayer a los países centroamericanos a firmar un tratado de amistad y no agresión, a reestructurar sus Fuerzas Armadas y reducir su gasto militar.
“Los Estados centroamericanos deberían declarar explícitamente lo que es obvio para todos, que no hay ninguna justificación razonable para una acción militar de una democracia centroamericana contra otra”, afirmó el subsecretario de Estado adjunto, Daniel Frisk, en una conferencia en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSISS, por sus siglas en inglés).
Por su parte, el embajador de Nicaragua en Washington, Carlos Ulvert, dijo a EFE que el momento es muy propicio para abordar un tratado como el sugerido por Washington.
“Estamos discutiendo el Cafta –acuerdo de libre comercio con EEUU–, tenemos cinco gobiernos democráticos en la región, cinco presidentes que en lo personal se llevan muy bien el uno con el otro, y cinco ejércitos que están en paz”, aseguró Ulvert.
Frisk celebró la reducción paulatina de los presupuestos de defensa y recalcó que “no hay duda de que los Estados centroamericanos se beneficiarían de incluso menores niveles de gasto y de la reforma de las instituciones de seguridad, incluyendo las Fuerzas Armadas”.
También afirmó que los países de la región deben “redefinir” la misión de sus Fuerzas Armadas para no “malgastar sus recursos en formaciones convencionales obsoletas”.
En su lugar, deberían crear fuerzas más ligeras y móviles cuyas prioridades serían combatir el terrorismo, luchar contra las redes criminales internacionales y reaccionar a los desastres naturales, según Frisk, responsable de Centroamérica en el Departamento de Estado.
Pero Manuel Orozco, director del proyecto de Centroamérica del Diálogo Interamericano, un centro de estudios políticos de Washington, indicó a EFE que la propuesta de EE.UU. es “incompleta, porque subestima las tensiones tradicionales a nivel de países y las disputas territoriales”.
“La idea es muy importante, pero tiene que reflejar las necesidades de Centroamérica; como está planteada refleja las necesidades y perspectivas de EE.UU., que es la amenaza del crimen trasnacional organizado”, afirmó.
Uno de los intereses de Washington es reducir los arsenales de armas en la región, incluyendo sistemas portátiles de defensa aérea como misiles tierra-aire.
Ahora “es mucho más probable que estas armas caigan en las manos de terroristas u otros enemigos. Por ello, mientras existan, representan una amenaza para los pueblos de América Central y del Hemisferio Occidental en general”, declaró el funcionario.
El embajador nicaragüense reconoció que en su país “aún existe un problema de arsenales excesivos de armas, algunos de los cuales están ahí en respuesta a armamentos excesivos de otros países en la región y se puede argumentar que tienen cierto valor, pero otros son claramente excesivos, punto”.
No obstante, Ulvert declaró que éste no es uno de los problemas prioritarios de su gobierno y si EE.UU. tiene un interés especial en eliminarlos necesita trabajar con Nicaragua de forma más estrecha.
Orozco criticó el carácter limitado de la propuesta de seguridad de Washington para Centroamérica y dijo que tiene que darse a la par del proceso de democratización de la región, amenazado por la ascensión de líderes populistas en algunos países.
Además, el analista afirmó que el problema fundamental de Centroamérica es económico y de desigualdad social, debido al fracaso de las políticas neoliberales implementadas por todos los gobiernos de la región en los últimos diez años.
“Mientras no se resuelvan estos problemas, cualquier estrategia que tenga que ver con armamentismo, con Fuerzas Armadas, etcétera, va a ser insuficiente”, agregó Orozco.