Antonio Lacayo
En el caso judicial que se lleva al ex presidente Alemán por los gastos de las tarjetas de crédito, el doctor Noel Ramírez utilizó mi nombre malintencionadamente en el contexto de unas declaraciones dadas a LA PRENSA el día 12, al afirmar que “la emisión de las tarjetas existe en el Banco Central desde los años ochenta, ahí hay memorandos hasta de Antonio Lacayo”.
El doctor Ramírez quiso dar a entender que la extracción deshonesta de fondos al Estado a través de tarjetas de crédito pagadas por el Banco Central, instaurada por el gobierno de Arnoldo Alemán, viene del gobierno de doña Violeta, e intenta poner en el mismo plano a Antonio Lacayo con el reo Alemán en cuanto al manejo de los fondos públicos.
Son dos cosas muy diferentes, dos gestiones públicas que no admiten comparación. El pueblo no debe ser confundido. En el gobierno de doña Violeta se manejaron las tarjetas con honestidad. Considero necesario una rendición de cuentas, la cual hago con mucho gusto.
El Ministerio de la Presidencia solicitó en 1990 una tarjeta de crédito al Banco Central para cubrir los viajes al exterior de doña Violeta de Chamorro, Presidenta de la República, y del suscrito, Ministro de la Presidencia.
Lo primero que hay que aclarar es que absolutamente todos los viajes que hicimos (doña Violeta y sus ministros de la Presidencia en esos años), con cargos a esa tarjeta, fueron viajes de trabajo en cumplimiento de las responsabilidades que desempeñábamos para el Estado de Nicaragua. Fueron visitas oficiales o gestiones de Estado de parte de la Presidenta, y viajes de trabajo o a los Grupos Consultivos por parte del suscrito, en todos los cuales se obtuvo para Nicaragua muchísima cooperación internacional, bastante más que la que consiguió Alemán.
Nunca hubo el más mínimo cargo que no tuviera que ver con esos propósitos. Jamás una joya, ni un vestido, ni un perfume o una corbata. Mucho menos gastos personales como los de la boda que Alemán se pagó en Miami. Nada. Sólo el pago de hoteles, algunos pasajes, alguna comida, lo mínimo necesario para las reducidas delegaciones de doña Violeta, seis o siete personas en total.
Lo segundo que debo decir es que los gastos por viajes jamás llegaron ni cerca, ni a la mitad, ni a la cuarta parte, ni siquiera a la décima parte del 1,828,333.00 dólares que Alemán cargó a dichas tarjetas en sus cinco años de gobierno. Esta suma significó un gasto de 365,666.60 dólares por año, algo que realmente está fuera de toda proporción, algo que jamás necesitaría gastar un gobierno honesto. Durante el gobierno de doña Violeta hubo ministerios e instituciones que jamás llegaron a tener tanto presupuesto para operar.
El total cargado a tarjetas en los últimos cinco años de la presidencia de doña Violeta de Chamorro fue exactamente 156,997.73 dólares, equivalente a 31,399.55 por año, incluyendo lo que pagamos doña Violeta, Julio Cárdenas y yo como ministros, y José Adán Guerra su secretario privado, durante todos los viajes que hicimos, que no fueron pocos.
Lo tercero, y muy importante, es que todos los cargos que la Presidenta, José Adán, Julio y yo hicimos a dicha tarjeta fueron debidamente cobrados por el Banco Central a Finanzas, y deducidos por Finanzas del total que mes a mes entregaba como parte del presupuesto de la Presidencia, por lo que jamás se violó lo establecido en el Presupuesto Anual de la República autorizado por la Asamblea Nacional.
La tarjeta de crédito de la Presidencia durante el gobierno de doña Violeta de Chamorro fue, por tanto, sólo una forma de pago, jamás una fuente de fondos adicionales a los que asignaba la Asamblea Nacional, y siempre fue utilizada de manera muy responsable y hasta franciscana, como decían algunos ministros entre broma y broma.
La actitud del ex presidente Alemán fue otra. Se vio venir desde el día que, con lujo de populismo, cortó una tarjeta de crédito con una tijera al inicio de su gobierno, como dando a entender que él no iba a actuar de la misma manera que doña Violeta. En efecto, no actuó igual. Lo malo es que en lugar de actuar mejor y superarnos, lo que hubiese sido deseable, se dedicó a saquear la nación. Por eso fue acusado por el Estado y hoy es reo.
Y por eso también le expresé a un diario local hace pocos días que consideraba como bueno que se investigaran los malos manejos de la cosa pública en cualquier momento de la historia de Nicaragua.
Dije que: “En referencia al período nuestro, y hablando en mi nombre y de doña Violeta, estamos deseosos de que se investigue nuestro período, porque fuimos víctimas de una campaña política que en su momento nos tildó de corruptos, y parte de eso quedó en la mente de la gente, y en cualquier investigación saldrá claro que ese no fue un gobierno corrupto”.
En lo personal yo reconozco que cometí errores políticos. Quisiera haber nacido aprendido. Sin embargo, tengo mi alma en paz y mi conciencia tranquila porque nunca claudiqué en el compromiso de establecer la paz y la democracia, y jamás se me cruzó por la mente tomar para mí lo que no era mío. Con doña Violeta nos dedicamos a gobernar por el bien del país, no para beneficio personal. Por eso podemos caminar por la calle con la frente en alto, como honrados ciudadanos, aunque muchos aún insistan en calumniarnos por razones políticas.
El autor es ex ministro de la Presidencia.