Ted Bridis
WASHINGTON/AP.-Los transbordadores espaciales padecen una falla importante: una deficiencia en los pernos que conectan a los poderosos cohetes propulsores con los tanques externos de combustible, dijeron expertos al panel que investiga la tragedia del Columbia.
La Junta de Investigación del Accidente del Columbia, que estudia la destrucción del transbordador el primero de febrero, manifestó preocupación de que partes de esos pernos de 60 centímetros pudieran desprenderse poco después del despegue y chocar contra zonas delicadas de la nave durante futuras misiones.
Funcionarios de la junta dijeron que la falla involucra un “receptor de pernos”, un contenedor instalado en el tanque de combustible para recoger fragmentos de los pernos inmediatamente después del despegue.
El almirante retirado Harold Gehman, director de la junta, dijo que los investigadores determinaron en pruebas que el receptor de pernos “no era tan sólido como quisiéramos”.
El mayor de la fuerza aérea John Barry, otro miembro de la junta, indicó que la falla podría demorar el lanzamiento del próximo transbordador.
Barry observó que los pernos son muy pesados. Cuando se quiebran, cada mitad pesa aproximadamente 18 kilos. Si uno de esos fragmentos golpea una de las alas, “podría resultar catastrófico para la nave”.
Los miembros de la junta opinaron que los pernos desprendidos —que llevan artefactos explosivos para ser expulsados— no contribuyeron al desastre del Columbia. Pero manifestaron preocupación de que puedan causar un desastre similar a otros transbordadores en el futuro.
Los investigadores siguieron convencidos de que un trozo de material aislante del tanque exterior golpeó en el ala izquierda del Columbia, lo que aflojó un panel protector.
Eso permitió que altísimas temperaturas penetraran en la nave durante su regreso a la atmósfera 16 días más tarde, disolviendo estructuras hasta que se descontroló a casi 20,000 kilómetros por hora. Sus siete ocupantes murieron.