Protesta del Pen

Ingeniero Jaime Chamorro CardenalPresidente de la Junta DirectivaDiario LA PRENSASu Oficina. Estimado señor Chamorro: Nos dirigimos a usted en su calidad de Director del prestigioso Diario LA PRENSA y miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), para manifestarle nuestra extrañeza y rechazo a la actitud asumida por la Junta Directiva que usted preside al […]

Ingeniero Jaime Chamorro Cardenal
Presidente de la Junta Directiva
Diario LA PRENSA
Su Oficina.

Estimado señor Chamorro:

Nos dirigimos a usted en su calidad de Director del prestigioso Diario LA PRENSA y miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), para manifestarle nuestra extrañeza y rechazo a la actitud asumida por la Junta Directiva que usted preside al expulsar a la escritora Vidaluz Meneses Robleto del Consejo Editorial, el día 12 de mayo del corriente año.

Según la nota explicativa, la señora Meneses fue separada de la membresía del Consejo Editorial por “ser incompatible con la disposición del sexto párrafo del Consejo Editorial de LA PRENSA” que dice lo siguiente: “No pueden ser miembros del Consejo Editorial de LA PRENSA quienes ejerzan cargos de responsabilidad política, partidista o gubernamental, etc. etc.”

Si esas fueran las verdaderas causas, se le hubiera separado desde que ella asumió el cargo de “Enlace en la Coordinadora Civil para la Emergencia y la Reconstrucción”, hace ya más de un año.

La decisión de expulsarla curiosamente ocurre después que ella expresara en la página de Opinión del Diario LA PRENSA su enfoque personal y el de la Coordinadora Civil, en relación a la aprobación o desaprobación de la Ley de Igualdad de Oportunidades. No está demás recordar que la posición asumida por la señora Vidaluz Meneses desembocó en un virulento Editorial del Diario LA PRENSA del 4 de abril del corriente año. Por supuesto que las descalificaciones personales “a priori” expresadas en el Editorial y en las notas del Editor del día 17 de mayo, no hacen más que confirmar las verdaderas razones del incidente.

Esta actitud, ingeniero Chamorro, es manifestación de clara intolerancia a la libertad de expresión y de pensamiento; aparte de la actitud excluyente respecto al género femenino, lo cual nos coloca ante los ojos de las naciones civilizadas del mundo como personas no adaptadas a los avances de la humanidad en materia de desarrollo social.

Por todo esto queremos manifestarle nuestro total desacuerdo con la decisión asumida por la Junta Directiva de LA PRENSA, ya que con ello se está violando el sagrado derecho a la libertad de expresión, a tener percepciones diferentes de la realidad y por lo tanto el derecho a disentir.

Le manifestamos que como miembros del PEN-Internacional, capítulo Nicaragua, cumpliremos con nuestra misión de hacer pública esta situación por todos los medios que consideramos pertinentes, y así informar al mundo que en Nicaragua se atenta contra la libertad de expresión desde algunos medios que afirman defenderla.

Esperando se publique esta carta y que comprendan la impostergable responsabilidad, sobre todo de los medios de comunicación, de defender el sagrado derecho a la libertad de expresión, nos suscribimos como sus seguros servidores.

Franz Galich

Presidente de la Junta Directiva Pen Internacional, Capítulo de Nicaragua. Firman también:
Manuel Martínez, Karlos Navarro, Álvaro Urtecho, Jaime Perezalonso, Erick Aguirre, Juan Carlos Vílchez, Marisela Quintana, Enrique Alvarado y Raúl Orozco

Respuesta del Director de LA PRENSA

Es obvio que el señor Galich está mal informado, pues la señora Vidaluz Meneses no ha sido expulsada del Consejo Editorial de LA PRENSA ni la Junta Directiva tiene nada que ver en esto. El Consejo Editorial es un cuerpo de consejeros del periódico, no de la empresa editorial LA PRENSA S.A.

El nombramiento de los miembros del Consejo Editorial de LA PRENSA —que no es una membresía de militancia igual que en los partidos políticos, como parece suponer el señor Galich— es un asunto estrictamente periodístico; y cuando se invita a alguien a participar se le entrega un reglamento en el que se señala que la participación es por dos años, prorrogables o no, y otras normas como la incompatibilidad con “el ejercicio de cargos de responsabilidad política, partidista o gubernamental, o cualquier otra función que de cualquier manera directa o indirecta afecte su independencia política o personal”.

Por cierto que siempre que alguien ha entrado en esa incompatibilidad lo ha hecho saber al Consejo Editorial y se retira por su propia voluntad. Lamentablemente la señora Vidaluz Meneses no lo hizo así, hasta que pasado algún tiempo que esperamos que ella comprendiera la incompatibilidad de su activismo político con la permanencia en el Consejo Editorial de LA PRENSA, le tuvimos que comunicar por escrito nuestro agradecimiento por su colaboración y explicarle que dadas las circunstancias no podía seguir siendo consejera de la parte editorial del periódico.

También debo aclararle que el Consejo Editorial de LA PRENSA está integrado de manera pluralista, con personalidades intelectuales de distintas disciplinas profesionales, culturales y científicas, así como también de diferentes puntos de vista filosóficos e ideológicos. Es un cuerpo de consejeros en la parte editorial, pero sus consejos no son obligatorios para la dirección y la redacción de LA PRENSA, ni podrían serlo, porque los puntos de vista son variados, inclusive opuestos, y no tienen que coincidir con los del periódico que se expresan en la columna editorial.

Precisamente a la señora Vidaluz Meneses la invitamos a participar en el Consejo Editorial por su calidad de intelectual de izquierda, no como activista de ninguna organización política y/o social. Pero eso no significa que debamos aceptar que se nos quiera imponer quién debe ser miembro de dicho Consejo, aunque se pretenda encubrir con el sofisma totalitario de que no aceptar tal imposición “es una manifestación de clara intolerancia a la libertad de prensa y de pensamiento”.

Por ese camino se nos podrá exigir después que les entreguemos acciones de LA PRENSA y hasta pedirán su expropiación, como lo quisieron hacer durante el régimen sandinista.

Finalmente, es muy significativo que quienes firman esta inaceptable pretensión totalitaria de imponernos como miembro del Consejo Editorial a quienes ustedes quieren, son columnistas y en algún caso empleados de la competencia de LA PRENSA, lo que de alguna manera explica su arrogante actitud atentatoria contra los principios elementales de la libertad de prensa y de empresa.

Jaime Chamorro Cardenal
Director de LA PRENSA  

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