- Botas y raciones de alimentos recibieron los miembros de 42 Brigadas de Prevención de Incendios Forestales organizadas en Santa María, San Fernando, El Jícaro y Quilalí
Alina Lorío L.CORRESPONSAL/ EL [email protected]
Representantes de las brigadas contra incendios forestales de nueve comunidades de El Jícaro recibieron del Instituto para el Desarrollo de la Democracia (Ipade), un merecido reconocimiento por su participación voluntaria en la prevención y control del fuego en los bosques de pino.
Los brigadistas de prevención y control de incendios, en los momentos más críticos del verano, empeñan hasta su vida para defender voluntariamente los recursos naturales de su comunidad, aun sin ser dueños de bosques.
Muchos hasta resultaron con los pies quemados al ser alcanzados por el calor provocado por el fuego en el bosque, adonde se introducían con botas de hule y pequeñas bombas de agua para intentar controlar el siniestro.
El pasado martes, cada uno de los brigadistas de El Jícaro recibió 193 pares de botas e igual número de raciones de alimentos en un paquete que contenía 25 libras de frijol, 10 de harina, 10 de arroz, 10 de azúcar, tres de sal, dos libras de avena, cinco latas de sardina, tres jabones y dos litros de aceite.
En los cuatro municipios —Santa María, San Fernando, El Jícaro y Quilalí—, en reconocimiento a los brigadistas voluntarios de prevención de incendios, el Ipade entregó un total de 410 pares de botas y 410 raciones de alimentos, proporcionados con apoyo de organismos como Oxfam de Inglaterra, Trocaire y Acción Mundial Luterana.
PREVENIR DESASTRES
El reconocimiento a las brigadas es parte de un proyecto que el Ipade ha denominado “Fortalecimiento de capacidades municipales y comunitarias para prevenir desastres”, informó Félix López, director del proyecto.
Explicó que los objetivos del mismo son reducir los niveles de vulnerabilidad en 30 comunidades calificadas de más alto riesgo y mejorar los niveles de organización entre maestros, padres de familia y alumnos de 80 centros escolares para enfrentar eventos potencialmente dañinos.
El funcionario de Ipade consideró entre los primeros resultados del proyecto las capacitaciones en Gestión Local del Riesgo a los Comités Municipales de Prevención y Atención a Desastres, la organización y capacitación de 42 Brigadas de Prevención, Control y Mitigación de incendios, así como la organización y capacitación de cuatro brigadas de primeros auxilios.
OÍDOS SORDOS DEL GOBIERNO
El ingeniero Luis Sarantes, Alcalde de El Jícaro, halagó los esfuerzos de Ipade, que —según dijo— ha llegado en el momento oportuno, escuchando el clamor de la comunidad y sus autoridades, en busca de ayuda para detener el acelerado avance de los desastres contra el medio ambiente y sus recursos naturales.
Lamentó que ese clamor no haya tenido “mucho eco ni en el gobierno central ni en los organismos internacionales, calando sólo en el espíritu de algunas instituciones que estaban haciendo presencia en el territorio”, apuntó.
Aprovechó para reconocer a los brigadistas voluntarios “que han demostrado con hechos que quieren a su comunidad, sin o con medios, que a la hora que fuera estaban dispuestos a cualquier llamado. A veces rendidos, dormían unas horas y seguían luego luchando para vencer el fuego”.
INCIDENCIA DE INCEDIOS
46 incendios se registraron en el período de marzo-abril-mayo de este año en El Jícaro.
16 fueron los ocurridos el año pasado en ese mismo período, es decir, que se incrementaron en 30 más este año.
2,310 hectáreas de bosques, áreas agrícolas y pasto fue el total quemado en El Jícaro.
Las comunidades más afectadas fueron aquellas donde no hay presencia de brigadistas.
El Jícaro superó en incendios a San Fernando, Quilalí y Santa María.