- Al ritmo que crecen los expendios de drogas, se multiplican los delitos y la inseguridad ciudadana en la Región Autónoma Atlántico Norte
- 228 son los expendios de droga que tiene contabilizados la Policía en los municipios de Puerto Cabezas y Waspán.
José Adán Silva y Walter Treminio [email protected]
BILWI, PUERTO CABEZAS.– A la par que la bonanza económica que poco a poco llega a la ciudad de Bilwi, cabecera del municipio de Puerto Cabezas y demás municipios de la Región Autónoma Atlántico Norte, a través de la comercialización de las drogas, una visitante peligrosa también ha surgido por esta vía: la delincuencia.
El subcomisionado Lee Edwin, jefe de Seguridad Pública en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), revela el crecimiento del fenómeno de la delincuencia a partir del boom de la narcoactividad en Puerto Cabezas.
“El principal problema de seguridad aquí en la RAAN es la droga en todos sus aspectos: ya sea en el tráfico internacional que nace de aquí, el tráfico interno que sale de aquí al resto al país, y el consumo. Como verán, la droga es un solo problema en varias formas”, señala el jefe policial.
Edwin expresa que actividades delincuenciales como robos, asaltos y delitos contra la propiedad, son consecuencia del aumento de expendios de drogas en la región.
“La droga es un vicio muy caro y con efectos breves, de ahí que los consumidores cuando ya no pueden comprarla, se van a robar, a asaltar y a buscar cómo conseguir dinero para mantener su consumo”, señala Edwin.
NEGOCIO BARATO Y RENTABLE
El jefe policial explica que la forma en que se manifiesta el tráfico de drogas en la región es preocupante, porque es fácil y complejo a la vez: “No hay inversión para adquirir la droga, los distribuidores la entregan gratis, y por eso esta actividad tiene tanta incidencia, porque nadie invierte un peso, pero todos pueden ganar mucho dinero”.
“Por el movimiento de las aguas, los cargamentos se centran principalmente en dos direcciones: al norte, en Sandy Bay, y al sur, en Prinzapolka, de ahí se realiza el tráfico al exterior y al interior”, explica Edwin.
Dijo que cada cargamento que cae al mar tiene un mínimo de 1,200 kilos de cocaína que viene en pacas de 24 kilos, con una docena de paquetes de 2 kilos cada paca.
DESDE GRAN CAIMAN A BELICE
“Cuando esos cargamentos caen, los traficantes llegan de Guatemala, de Belice, Gran Caimán, Honduras, El Salvador, ahí se nos complica la situación de vigilancia porque ya no es sólo un tráfico interno, sino un trafico internacional”, señala, enfatizando que no cuentan con suficientes recursos para combatir el delito a ese nivel.
“Esa droga si no se vende en la frontera, viene a Puerto Cabezas, lo que se ha traducido en la proliferación de los expendios de drogas, te dice cómo anda la descomposición social, con el aumento de delitos y la inseguridad ciudadana hasta tres veces más que hace dos años”, señala.
“Existen otros factores que incrementan este fenómeno, como las limitantes de la ley misma, ya que necesitamos cumplir con todos los requisitos legales para que sea válida una operación antidrogas, y eso lleva tiempo; cuando ya tenemos los papeles, ya la gente se ha descargado o ha huido”, señala Edwin.
IMPOTENCIA
El jefe de Seguridad Pùblica en la RAAN, subcomisionado Lee Edwin, señala que para efectuar un quiebre de expendios necesitan tener dos testigos para hacerlo válido ante la Fiscalía y los jueces, pero raras veces encuentran quien atestigüe contra los expendedores, por lo cual éstos quedan libres y siguen comerciando la droga.
“Éste no es un problema de la Policía, es un problema social, que necesita de todos. De qué nos sirve que hagamos las incautaciones, si mañana salen libres por falta de testigos, a veces hasta por efectos de tecnicismo se nos van, porque nadie los denuncia, nadie quiere ir a las autoridades a decir que aquél es vendedor de drogas”, explica Edwin.