Porfirio Ortiz*
Estoy de acuerdo con el reportaje de Wiliam Briones “ Comisión estudia riesgos de antenas de celulares”.
En el sector de la ciudad de León donde yo habito, Avenida Debayle, media cuadra al sur del Aserrío Santa Fe, cerca de las casas de habitación y de la Ermita de Dolores erigieron una de esas antenas –que todavía no funciona- en el traspatio de una vivienda. Cerca de esa iglesia instalaron otra antena que sí está funcionando porque por las noches se observa la luz roja de cuidado.
En el reportaje mencionado el diputado Gustavo Porras, de la Comisión de Salud de la Asamblea Nacional, enfatiza que estas antenas deben estar a las afueras de las ciudades y a 200 metros de distancia. Pero las que yo menciono no están ni afuera ni separadas 200 metros.
Estamos alarmados ya que esto es un gran riesgo para la salud de niños, adultos y mujeres embarazadas.
La comisión parlamentaria debería estudiar los riesgos que provocan esas antenas, pues podría pasar lo mismo que con el uso del agroquímico Nemagón, que ha causado varias muertes por cáncer, en Chinandega.
Se está violando nuestro derecho humano a vivir con seguridad para la salud y a la protección del medio ambiente.
* León, Nicaragua.