Martha René Schneegans
La pasada fiesta de La Cruz en La Boquita, a principios de mayo, fue especial para mi. Vivo en el extranjero pero sigo siendo pinolera hasta los tuétanos, y me dio gusto participar, disfrutar y recopilar nuestro folclor, acompañada de mis amigos Wilmor López y Rafael Trobat. Fuimos a cubrir este evento cultural con el propósito de crear un archivo video y fotográfico de esta fiesta religiosa.
El trabajo de fotógrafo y de amante de la cultura es satisfactorio. Presenciar, sentir y vivir la devoción de la gente es maravilloso. Ser partícipe de una fe que los hace entregarse a estas celebraciones con el alma y el corazón.
Casi al terminar estas actividades no me pude resistir al sonido de la música de marimba y bailé con los promesantes… dejé de ser fotógrafa y pasé a ser una nica más participante de algo sublime y nuestro.
Me emocionó que el Mayordomo de la fiesta me nombrara Patrona de la Cruz, cargo que tomo con mucho orgullo, que me honra y que me compromete a estar presente el año próximo no sólo como fotógrafa sino como una patrona que cumplirá sus deberes.
Me alegró ver a la delegada de Turismo trabajando con sus asistentes en la limpieza y el orden en la playa, pero me entristeció la ausencia del Instituto Nicaragüense de Cultura. Si no fuera por Wilmor no habría video, ni archivo de esta celebración.
Nuestra cultura necesita personas enamoradas de ella. Cómo me gustaría entusiasmarlos para que participen en las celebraciones y continuar con nuestras tradiciones pasándolas a las generaciones venideras, no sólo con ejemplo pero con una biblioteca surtida de eventos culturales.