Chévez ¿es el nuevo cañón?

Edgard Rodríguez C. [email protected] No sólo por su estatura, Freddy Chévez será una de las figuras en las que más se posarán las miradas de los aficionados, y quizá también, las esperanzas de los nicaragüenses en las giras de la Selección Nacional este año. Desde hace dos años, Chévez ha dejado de ser sólo un […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

No sólo por su estatura, Freddy Chévez será una de las figuras en las que más se posarán las miradas de los aficionados, y quizá también, las esperanzas de los nicaragüenses en las giras de la Selección Nacional este año.

Desde hace dos años, Chévez ha dejado de ser sólo un espigado jugador (6.7 pies) al que siempre le faltó algo: a veces libras, a veces madurez emocional, o a lo mejor capacidad para asumir roles de liderazgo en los clubes en que ha militado.

Para muchos, estamos en presencia de un Chévez construido y con el suficiente material para convertirse en el nuevo cañonero de la tropa pinolera, que carece de artilleros de poder, aún cuando uno que otro pueda golpear fuerte la bola.

Aún recuerdo el tono de urgencia con que scouts de los Yanquis me preguntaron detalles de Chévez, mientras tronaba en Saltillo, México, y en El Salvador. “Tiene un poder increíble y cuando se le mejore su mecánica, será terrible”, dijo Chico Heron.

El entusiasmo de Heron, scout que firmó a Mariano Rivera, entre otros big leaguers, se diluyó cuando supo que Freddy contaba con 28 años y que ya había pasado una prueba con Houston en las Ligas Menores.

Los Astros lo firmaron como lanzador, un rol jamás desempeñado por Chévez aquí y no pudo progresar, mientras su pólvora permanecía oculta.

“Ahora me arrepiento de no haberles dicho que me probaran como bateador”, admitió Freddy.

No obstante, a nivel local, no quedan dudas de su potencia como bateador. En la pasada liga, además de resumir .291 en su promedio, encabezó el torneo en jonrones (9) y empujadas (43), mientras adquiría más notoriedad que Próspero González en la alineación occidental.

En definitiva, Chévez está más fuerte y su defensa ha mejorado al extremo que se ha convertido en el principal candidato para la primera base en la Selección, con todo y la calidad de figuras como Aníbal Vega y Sandor Guido.

Ahora que Ernesto López permanece sólo en los recuerdos y que Ramón Padilla ha bajado su nivel, las miradas apuntan hacia Chévez, y también, las esperanzas.  

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