Walter Treminio [email protected]
Una vez más un periodista se ve amenazado de muerte por sujetos que personalmente llamo “cobardes”. En esta ocasión le tocó el turno al colega Sergio León, corresponsal de LA PRENSA en Bluefields, quien después de un trabajo investigativo relacionado a la droga en el Caribe, ha informado de manera ética y profesional a la población nicaragüense.
Para las autoridades policiales, judiciales, municipales y regionales, no es extraño el caso de la droga, pues ellos (autoridades) son conocedores de la forma cómo ha incrementado el tráfico y el consumo de estupefacientes y sicotrópicos en las dos regiones autónomas del Caribe nicaragüense.
Sin embargo, los periodistas no tenemos el poder legal para condenar a un supuesto narcotraficante, mucho menos contamos con armas para defendernos en caso que nos quieran asesinar. Son ellos, algunos jueces, algunos policías, los culpables de que la población costeña hoy sea la más perjudicada en el país por la droga.
Como periodista me siento indefenso ante cualquier peligro que atente contra mi vida y la de mi familia que sufre y vive en zozobra por la peligrosidad que se corre en este digno trabajo.
Quiero expresarles a estos cobardes que a los periodistas no nos da miedo y no será la muerte las que nos va a callar ya que existirán otros periodistas con el suficiente amor a sus labores y con la suficiente ética periodística para investigar y publicar estas mezquindades que acaban cada día con los seres humanos.
La cultura de la Costa Atlántica de Nicaragua es muy, pero muy diferente a la del Pacífico, con el paso de los años la droga sen ha apoderado de un gran sector de la población, y es lógicp pensar que el peligro cada día es más grave.
Lo periodistas somos defensores de la libertad de prensa, somos respetuosos de las personas, y nuestras notas informativas reúnen todos los argumentos tanto legales como profesionales para ser publicadas, ya que junto a los editores nuestros trabajos investigativos son planificados. No inventamos.
Pero no sólo las noticias de droga le duelen a los cobardes que amenazan con escritos y llamadas a los periodistas costeños. Existen otras notas informativas que ponen en peligro nuestras vidas, como el caso de los armados en el sector minero, el tráfico ilegal de madera, las bandas delincuenciales y todos estas personas que usan sicarios para cometer sus fechorías. Con nuestras informaciones no hacemos más que cumplir con la responsabilidad que nos corresponde.
En la actualidad, policías que usan sus chapas y uniformes se ven involucrados en los delitos organizados. En el caso específico en Puerto Cabezas, nueve ex agentes fueron dados de baja deshonrosa por haber robado más de 440 mil córdobas a personas que supuestamente se dedican a comercializar la droga, pero como de costumbre ninguno de esos ex policías está tras las rejas.
Esto demuestra que efectivamente hay policías corruptos, lo mismo que judiciales y autoridades gubernamentales que están metidas en la delincuencia. Pero también son culpables las personas que conocen de esas situaciones y no las denuncian.
El autor es corresponsal de LA PRENSA en Bilwi.