Luis Mejía
La gran confusión política existente en el Gobierno del presidente Enrique Bolaños Geyer, sólo puede ser calificada de crisis, de crisis aguda que cada día aumenta y se profundiza.
El Gobierno se encuentra sin partido, sin respaldo político efectivo y trata desesperadamente de formar un nuevo movimiento político y de encontrar asidero en el personal de la administración. Corre un riesgo muy grande en ese planteamiento, porque la gran mayoría de los funcionarios y empleados continúan siendo militantes efectivos del Partido Liberal Constitucionalista y respaldan a sus líderes, aunque se vean en el compromiso de firmar la petición de una nueva entidad política.
Cuatro funcionarios aparecen como cabeza de ese movimiento político que se anuncia, pero ninguno de ellos tiene credibilidad, ni respaldo político individual o colectivo ¿A quién pretende engañar el Gobierno con este juego? Ni siquiera el presidente Bolaños es capaz de generar entusiasmo partidario evidente y de futuro, porque no ha sido, no es, ni será un líder político.
Después de 17 meses de administración el presidente Enrique Bolaños Geyer se ha caracterizado por el incumplimiento de sus promesas electorales. La ciudadanía ha reemplazado la esperanza que una vez tuvo en él por una clara animadversión. Lo dicen las encuestas últimas que se han realizado. No tiene credibilidad y sí adversarios políticos por todas partes, comenzando por el Frente Sandinista que trabaja para acabar de destruirlo y debilitar al Partido Liberal Constitucionalista de cara a las elecciones próximas. ¿Cómo puede entonces el gobierno de Bolaños formar un nuevo partido político posible?
Más le valiera a la administración Bolaños hacerle frente a los innumerables problemas socioeconómicos que actualmente sufren los nicaragüenses, de lo contrario acrecentará su inhabilidad para gobernar. Para no ir muy largo, en lo que al nuevo partido gubernamental se refiere, dentro de pocos meses veremos en la elección de alcaldes si éste puede arrancar con alguna posibilidad de sostenimiento futuro.
Hasta este momento el croquis de partido que el Gobierno está tratando de vender a la ciudadanía, repito, sólo tiene dirigentes y cada uno de ellos sueña con ser candidato presidencial. Los electores con que dicen contar es la masa de empleados públicos con lo cual no van a ninguna parte porque, además, esa cantidad es mínima dentro de la masa de dos millones y medio de votantes registrados en las elecciones pasadas.
El porvenir del Gobierno del presidente Bolaños sólo cuenta con la posibilidad de un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Ese entendimiento se basa en el crecimiento fiscal, lo que no podrá lograr porque el sistema impositivo actual producirá menos captación de ingresos.
Una vez más se confirma que los errores en política son fatales.
El autor es miembro del PLC.