Félix Pedro Camacho
De manera acertada LA PRENSA ha dedicado varios artículos al grave problema de la proliferación en Managua de las Casas de Masaje, versión moderna y disfrazada de las famosas y antiguas “casas de cita”. La carta de la señora Fonseca sobre el problema refleja las grandes preocupaciones de la población que desafortunadamente tiene como vecinos a estos establecimientos.
Lo curioso del asunto es que de una manera vertiginosa se han multiplicado estos establecimientos, como si fueran parte de una cadena comercial que busca tener presencia en los principales barrios de la capital: Monseñor Lezcano, El Dorado, Villa Don Bosco, Bello Horizonte, entre otros.
Hay que recordar que las “casas de cita” se ubicaban en zonas de tolerancia y nunca osaban perturbar la tranquilidad de las zonas residenciales. Pero Casas de Masaje se ubican en su mayoría cerca de escuelas e incluso iglesias.
Todas las gestiones de los ciudadanos para erradicar estos centros de sus vecindarios han resultado infructuosas, como si alguien poderoso estuviera “apadrinándolos”.
Si la Nueva Era del presidente Bolaños, propugna que nadie esté por encima de la ley y por erradicar la corrupción y demás antivalores de la sociedad, es necesario que el Ministro de Gobernación tome cartas en el asunto y termine con tantas evasivas de las autoridades policiales para enfrentar y resolver este creciente y grave problema.