Discordia

Luis Sánchez [email protected]

En el suplemento juvenil de LA PRENSA, Aquí Entre Nos, del viernes 16 de mayo, la periodista Angélica Martínez explicó en unas cuantas palabras el contenido de la obra cumbre de la literatura clásica antigua y universal, La Ilíada, con énfasis en que Homero atribuye como causa de la guerra de Troya una rencilla entre diosas provocada por Eris, la deidad griega de la discordia.

En realidad Discordia es en la mitología romana la diosa equivalente a la griega Eris. En ambas (Eris o Discordia) es una diosa maléfica que tutela los pleitos, el hambre, la mentira y el asesinato. Homero (supuesto autor de La Ilíada) dice que Eris es hermana y compañera de Marte, el dios de la guerra. Hesíodo, por su parte, indica que Eris es hija de la Noche y madre del Olvido, el Hambre, las Penas, el Engaño y la Ilegalidad.

Los griegos representaban a Eris como una mujer de aspecto aterrador, andrajosa, con una palidez mortal en el rostro, destilando veneno por la boca, la cabeza llena de culebras en vez de cabellos, portando una antorcha o un puñal. También la representaban como una serpiente, o como una mujer alada, horrible, con una manzana en las manos.

En ambas mitologías, la griega y la romana, Eris o Discordia es expulsada del Olimpo por Zeus o Júpiter, debido a su insoportable y compulsivo afán de provocar pleitos. Por eso los dioses no la invitaron a la boda de Tetis (una de las Nereidas (ninfas de las aguas), madre de Hércules e hija de Nereo, el dios del mar a su vez hijo de Ponto, el Mar Negro, y de Gea o Tierra) con Peleo, el héroe que formó parte de la expedición de los Argonautas y combatió contra los Centauros.

Enardecida Eris por el desaire se presentó a la boda envuelta en una nube y arrojó una manzana de oro —con la inscripción “para la más hermosa”— en medio de las deidades presentes, provocando una encendida disputa entre las más guapas de ellas (Hera, Afrodita y Atenea). Entonces Zeus pidió a Paris (príncipe de Troya, hijo de Príamo y Hécuba, triunfador de los Juegos Troyanos e invitado especial de los dioses a las fiestas del Olimpo) a que dirimiera el litigio.

Hera ofreció a Paris riquezas si le entregaba a ella la manzana de la Discordia. Minerva o Atenea le prometió la gloria y el poder de las armas. Y Afrodita le dijo que le daría la mujer más bella de la Tierra. Paris favoreció a Afrodita, pero provocó la ira y el resentimiento de Hera y Atenea, quienes se confabularon para arruinar a Paris, a su familia y a su patria.

En efecto, Afrodita hizo que Paris se enamorase perdidamente de la bellísima Helena, hija de Zeus convertido en cisne y de Leda, y esposa del rey de Esparta, Menelao. Helena correspondió a la pasión de Paris y abandonó a su esposo para marcharse a Troya, con su amante, lo que desencadenó la guerra troyana, que sin embargo había sido profetizada por los oráculos desde que Paris estaba en el vientre de su madre y le dijeron a ésta que su hijo causaría la destrucción de su patria.

Desde entonces Eris o Discordia se han enseñoreado sobre todos los pueblos del mundo, inclusive en Nicaragua, de donde al parecer se resiste a marcharse.  

Editorial
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