Delfina del Rosario Orozco Leal
A propósito de los artículos de Freddy Potoy “La droga y sus agentes” y “La corrupción policial”, existe un tema igual de preocupante en el que los principales actores podrían ser miembros de esa institución. Me refiero a los tan famosos centros de masaje que son prostíbulos encubiertos.
Mi hija tiene la mala suerte de que en su calle se ubicó uno de esos negocios y desde entonces no tiene tranquilidad, pues además de los escándalos que allí ocurren ha tenido que prohibir a su niña que salga a la puerta de su casa, pues abundan los clientes buscando la dirección del negocio y sin consideración alguna le preguntan cosas impropias para su edad. Los vecinos se han movido por todos lados tratando de erradicar ese centro, pero todos sus esfuerzos han sido en vano.
Los agentes policiales de la zona frecuentemente visitan el lugar, pero no para inspeccionar y aportar elementos a sus jefes para cerrar el centro, sino que para saborear las cervezas que amablemente les ofrece el encargado del negocio con quien se instalan en amenas tertulias. Esto me hace pensar si en estos negocios no estará involucrada la Policía.
Concuerdo totalmente con el licenciado Potoy acerca de que el Comisionado Cordero debe ser más beligerante con sus agentes, para que la población pueda confiar plenamente en estos servidores públicos.