Ángeles Bermúdez Pérez
Sigo leyendo, estupefacta, sobre la idea descalabrada que se le han metido al señor Herty Lewites de convertir al volcán Masaya en basurero de Managua. ¿Dónde está la cordura de las autoridades de este país que contemplan propuestas que van en contra de lo más preciado que tenemos, que es nuestro medio ambiente y nuestro entorno natural? ¿Por qué en Nicaragua sólo se piensa en destruir y no en construir? Destruir el volcán Masaya sería un sacrilegio no sólo para Masaya y Nicaragua, sino para el mundo entero donde los otros países tratan con amor de conservar sus bellezas naturales.
Con esa mentalidad seguiremos siendo un país de quién sabe qué mundo, pues con la insensatez propuesta estamos pareciendo más irracionales que nunca. Es para llorar de tristeza conocer que lo poco que tenemos de hermoso en este país de lagos y volcanes, lo quieran convertir en basurero público. Ninguno de nuestros volcanes es digno de semejante ultraje. Es una bofetada a la cordura y a la inteligencia de todos los que amamos el volcán Masaya, su parque, su flora, su fauna, los chocoyitos que llegan a dormir en las paredes verticales del volcán Santiago, donde han hecho su propio hábitat.
Digo un no rotundo a esta bochornosa idea. Que las autoridades busquen otro lugar y otro medio de resolver la Chureca. Masaya no es basurero de nadie y que nadie se atreva a venir a profanar nuestro sagrado entorno.