Corrupción policial

Freddy Potoy [email protected]

No sólo la corrupción policial en la Costa Atlántica de Nicaragua es el único motivo que hace pensar que hay personas en esa institución que causan terror en vez de inspirar seguridad y confianza, sino todo ese andamiaje de descomposición bien organizado que se escuda detrás de un uniforme celeste y azul.

Es evidente que algunos altos jefes de la Policía Nacional están molestos con las publicaciones que el equipo de trabajo de LA PRENSA ha hecho durante las últimas dos semanas, al extremo de tratar de desinformar a la población a través de publicaciones falsas en un panfleto que circula en la capital.

El jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, comisionado Marlon Montano, parece que no tiene idea de cómo se debe manejar una información. No es lo mismo manejar información a punto de pistola, uniformes y agentes de Inteligencia policial, que hacerlo conociendo la forma y el fondo del poder de los medios de comunicación.

Soy claro y directo. No me gustan los rodeos. Hablo con nombres y apellidos. En este país muchas personas nos conocemos y sabemos quién es quién. Me gusta que hablemos las cosas de frente.

Estoy muy seguro que si se hiciera una investigación a fondo e independiente dentro de la Policía Nacional desde el último agente de línea hasta el director general de la institución, este país tronaría.

Si quieren comencemos a puntear temas. Los invito. Podríamos publicar uno semanal hasta que termine el año y continuar en el siguiente. Súmense a revisar a conciencia quién es quién.

Si son los agentes que garantizan la seguridad pública de más de cinco millones de habitantes, es porque son personas con un alto sentido de responsabilidad y honestidad. Entonces, ¿cómo se explica la obtención de bienes de varios agentes policiales con los salarios que devengan? ¿De dónde sacan fincas, vaquillas, camionetas, empresas de transporte terrestre (buses y taxis), u otro tipo de empresas, casas hermosísimas, dinero, etc?

Sigamos. Sería bueno un auditoriaje al trabajo que hacen las distintas especialidades de la Policía Nacional, entre ellas la Dirección Antidrogas, la cual tiene estrecha relación con la Drug Enforcement Administration (DEA). Creo que aquí habría muchas sorpresas.

Revisemos ¿por qué se quedan engavetadas algunas denuncias contra agentes policiales de cierto nivel?, ¿por qué no se han esclarecido crímenes perpetrados contra varias personas en este país? ¿Les menciono uno? El crimen contra el ingeniero Leopoldo Serrano. ¿Les menciono otro? Enrique Bermúdez Varela. ¿Sigo…?

Si quieren podemos debatir públicamente uno a uno los casos para que la nación sepa de qué estamos hablando, para que el gobierno de Estados Unidos también esté claro quién es quién en la Policía y qué hacen. Me resisto a pensar que las agencias del gobierno de EE. UU. conozcan de actos de corrupción y trabajen con gente así. Y digo que no creo que permita algo así, por el discurso mundial de transparencia y lucha contra el lavado de dinero, terrorismo y narcotráfico que sostiene con firmeza.

Si en este país la Contraloría General de la República sirviera para algo e hiciera profundas investigaciones en la Policía, el Presidente de la República tendría que hacer un llamado a la nación para conformar una nueva institución, porque serían poco los que quedarían de pie y con su frente en alto.  

Editorial
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